Franz Liszt

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Franz Liszt fue un compositor y pianista húngaro. Empezó su carrera a los nueve años tocando para magnates en un mundo todavía cortesano, y la culminó como ejemplo del artista romántico, independiente y aristocrático de una época burguesa y capitalista. Su vida fue un constante peregrinaje por Europa, cuya realidad conocía desde muy cerca, y de la misma manera que el derrocamiento de Carlos X de Francia y la revolución de 1830 le inspirarán una sinfonía, en 1867 no dudaría en componer una misa para la coronación del emperador austríaco Francisco José como rey de Hungría.

Nacimiento e infancia de Franz Liszt

Hijo de Maria Anna Lager, una antigua camarera de Viena, y del húngaro Adam Liszt, intendente y músico aficionado al servicio del mismo aristócrata magiar, el duque Miklós Esterházy cuyo compositor particular había sido Haydn, Franz Liszt nació el 22 de octubre de 1811 en el pequeño pueblo de Doborján, que hoy pertenece a Austria con el nombre de Raiding.

Inicios de Franz Liszt en la música

A los seis años de edad el futuro compositor, cuyo nombre original era Ferenc (su apellido Liszt significa ‘harina’ en húngaro), comenzó a mostrar interés por la música, por lo que su padre le inició en el aprendizaje del piano. A los ocho años el pequeño Franz empezó a componer y a los nueve hizo su primera actuación pública en Presburgo (actualmente Bratislava) para nobles húngaros, a quienes impresionó tanto su concierto que decidieron pagarle los estudios durante seis años. Adam Liszt asumió el papel de un Leopold Mozart, el padre de Wolfgang Amadeus, y en 1822 se instaló en Viena con su hijo. El primer concierto fue un clamoroso éxito; el segundo dio origen a la leyenda según la cual Beethoven, después de haberlo oído, subió al escenario y le dio un beso de consagración.

Franz Liszt se afinca en Francia

Franz Liszt
Franz Liszt

En 1823 la familia Liszt viajó a París: el director del conservatorio, el italiano Luigi Cherubini, no admitió al niño en su institución con el pretexto de que era extranjero. Pero ya ninguna artimaña podía impedir el asombroso ascenso de este joven, que conquistó rápidamente París y luego media Europa. En 1827 la muerte de su padre le impulsó a interrumpir las giras y ganarse la vida en la capital de Francia impartiendo clases de piano. El año siguiente el artista adolescente se enamoró de una de sus alumnas, la hija del conde Saint-Cricq, ministro de Comercio de Carlos X, por lo que fue despedido de inmediato. El sensible joven sufrió tal crisis que enfermó gravemente. Más tarde, en un usual gesto romántico, decidió hacerse sacerdote, pero tanto su madre como su confesor lo disuadieron. Lentamente volvió a la vida artística parisina, donde trabó amistad, entre otros, con Chopin, Weber, Heine, Berlioz, Victor Hugo, George Sand, Alfred de Musset. Un concierto de Paganini despertó su apagado interés por la técnica, de la que —en parte gracias a sus dedos insólitamente largos— llegó a ser el virtuoso pianista más grande de todos los tiempos.

Franz Liszt y su relación con la condesa Marie d’Agoult

A pesar de su timidez y su propensión al misticismo religioso, Liszt tenía también su faceta exhibicionista y mundana: era un artista aclamado y, además, un hombre excepcionalmente apuesto. La condesa Marie d’Agoult, quien sería su compañera durante muchos años, lo describió así después de su primer encuentro: «De altura excesiva y figura delgada, poseía una cara pálida con ojos verde mar que brillaban con movimientos rápidos cual llamarada de una hoguera…». En 1835 la condesa abandonó a su marido para reunirse con el pianista. Entre constantes giras de conciertos, vivieron temporadas en Italia, Suiza y Alemania. La tormentosa relación con la condesa, de la que nacieron tres hijos (Blaudine, 1835; Cosima, 1837, y Daniel, 1839), llegó a su fin en 1844. Liszt estaba en la cima de su carrera, colmado de éxitos y de honores, y entre sus amantes se encontraban la famosa bailarina Lola Montes y Marie Duplessis, la modelo de La dama de las camelias. En esa época compone Años de peregrinaje, una de sus primeras obras importantes, y en 1842 es nombrado maestro de capilla en Weimar. Durante los quince años que desempeñaría el cargo compondría obras como la Misa de Gran, Sinfonía Fausto, Sinfonía Dante y Concierto para piano, núm. 1.

Franz Liszt y su relación con la princesa Carolyne Sayn-Wittgenstein

En 1847, en un concierto en Kiev, conoció a la princesa Carolyne Sayn-Wittgenstein, que sería su segunda y definitiva compañera. Ella le convenció de que abandonase su carrera de concertista y se dedicase únicamente a la composición. En 1848 se afincó en Weimar como director de orquesta de la corte. Allí empezó su época más productiva, rodeada de controversias, tanto por sus propias innovaciones artísticas como por su apoyo abierto al «revolucionario» Wagner. Tampoco se miraba con buenos ojos su convivencia con la princesa, oficialmente casada. En 1861 la pareja viajó a Roma en espera de que ella obtuviera la dispensa del papa con miras a un posterior casamiento, pero en el último momento la solicitud fue rechazada. Liszt pasó los ocho años siguientes en Roma dedicándose a la música religiosa.

Muerte de Franz Liszt

En 1868 se retiró a estudiar teología y llegó a recibir las órdenes menores de la Iglesia y a vestir un hábito de abate que con el tiempo se volvería legendario porque debido a su prolongado uso se convertiría en distintivo del compositor.
Las últimas dos décadas de su vida transcurrieron en tres ciudades que marcan simbólicamente los diferentes rasgos de su carácter: Roma, su refugio religioso; Budapest, su contacto con la patria y también con la música gitana, tan dada al efectismo (el folklore húngaro, en cambio, no le llamaba la atención), y Weimar, donde desarrolló su actividad de compositor. Su lenguaje musical preparó el camino no sólo para Wagner, sino también para la revolución atonal del siglo XX. Hasta el último momento mantuvo su curiosidad, su capacidad de aprender. A pesar de su salud debilitada, el verano de 1886 asistió al festival de Bayreuth, donde pronto se le declaró una neumonía. Murió solo, en la noche del 31 de julio, pues su hija Cosima, viuda de Wagner, estaba ocupada con el festival-homenaje que iba a realizarse en honor de su excelso marido.

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