Nicolás I de Rusia

Nicolás I de Rusia

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Nicolás I de Rusia, Zar de Rusia, se le llamó «el gendarme de Europa» por sus intervenciones contrarrevolucionarias y fue considerado el máximo responsable de haber aislado a su país durante treinta años. Desde el Congreso de Viena, en 1815, hasta el de París, en 1856, Rusia fue el único de los Estados europeos que se mantuvo inmune a la penetración del liberalismo. El mantenimiento a ultranza de un sistema económico y social que se basaba tanto en la servidumbre como en los privilegios y monopolios de la nobleza, frenó las posibilidades de desarrollo de la nación e hizo que se replegara sobre sí misma.

Acontecimientos importantes de Nicolás I de Rusia

1796 Nace Nicolás I en Tsárskoie Seló. Muere Catalina II y le sucede Pablo I. 1801 Asesinato de Pablo I con la complicidad de su hijo Alejandro, que se convierte en zar.
1812 Napoleón invade Rusia.
1825 Nicolás es proclamado zar tras la muerte de su hermano Alejandro.
1848 Interviene militarmente contra los estallidos revolucionarios europeos. 1853 Inicia la guerra de Crimea.
1855 Muere Nicolás I poco antes de la derrota rusa en la guerra de Crimea.

Nicolás I de Rusia: «El gendarme de Europa»

Nicolás Pavlóvich Románov —o más precisamente Holstein-Románov— nació el 6 de julio de 1796 en Tsárskoie Seló, cerca de San Petersburgo. Fue el tercer hijo del entonces zarevich Pablo y de Sofía Dorotea, hija de Federico Eugenio, duque de Württemberg, que al convertirse a la ortodoxia adoptó el nombre de María Fiódorovna. Nada parecía indicar que Nicolás estuviera destinado a reinar, pues era diecinueve y diecisiete años menor, respectivamente, que sus hermanos Alejandro, el futuro Alejandro I, y Constantino. Debido a las malas relaciones existentes entre Pablo I y su madre, la zarina Catalina II la Grande, Alejandro fue apartado del lado de sus padres y educado bajo la tutela de su abuela. Pablo, convertido en zar a la muerte de su madre, cuando Nicolás apenas tenía tres meses de edad, volcó su afecto en sus hijos menores Nicolás y Miguel, cuya educación encargó a Jane Lyon, una institutriz escocesa que durante unos años supliría con su ternura la rigidez y la frialdad de María Fiódorovna.

Educación de Nicolas I de Rusia después del Asesinato de Pablo I

Nicolás I de Rusia
Nicolás I de Rusia

En 1801 un grupo de nobles, oficiales y comerciantes, con la complicidad del zarevich Alejandro, planeó y llevo a cabo el asesinato del zar Pablo I. Apenas iniciado el reinado de su hermano, se encomendó la formación de Nicolás a un equipo dirigido por el general Lamsdorff. Como primera medida, los nuevos educadores introdujeron la disciplina, la rigidez y el formalismo en la educación del joven gran duque. Aparte de los conocimientos generales, Nicolás estudiaba francés y alemán, recibía instrucción religiosa y clases de equitación, baile, música y canto. A partir de 1809, a los trece años de edad, su programa de estudios se amplió con asignaturas de latín, griego, inglés, lógica, política económica, filosofía y estrategia. Sin embargo, conscientes tanto él como las personas de su entorno de que no tenía posibilidades de ocupar el trono, no obtuvo excesivo provecho de las materias humanísticas y se interesó especialmente por los conocimientos militares, en especial desde 1812, cuando la invasión napoleónica de Rusia le obligó a descuidar los estudios y le hizo seguir apasionadamente el desarrollo de la contienda. Dos años después se incorporó al ejército con el grado de oficial superior y, a pesar de que no participó directamente en hechos de guerra, su afición por la milicia se incrementó.

Matrimonio de Nicolas I de Rusia con Carlota de Prusia

En 1815, en el marco de entendimiento ruso-prusiano que se había establecido en la lucha contra Napoleón, el rey Federico Guillermo III y el zar Alejandro I dieron a conocer en Berlín el compromiso matrimonial entre el gran duque Nicolás y la princesa Carlota de Prusia. La boda se celebró con gran boato en julio de 1817, después de que Carlota se convirtiera a la ortodoxia y adoptara el nombre de Alejandra Fiódorovna. Este matrimonio no representó para Nicolás únicamente el cumplimiento de un deber de estado: mantenía la tradición de los Holstein-Románov de tomar esposas germánicas —su abuela Catalina II, su madre y su cuñada, la zarina reinante— y sobre todo le emparentaba con la casa real prusiana, cuyo ejército y cuya corte admiraba profundamente. Su interés por todo lo relacionado con la milicia hizo que Alejandro I le nombrara inspector general del cuerpo de ingenieros y que, más tarde, le confiara otros cargos en el ejército.

Nicolas I de Rusia de proclamado Zar de Rusia

En 1816, a resultas del reparto de Europa decidido en el Congreso de Viena, el gran duque Constantino, segundo hijo de Pablo I, fue nombrado comandante en jefe del reino de Polonia, que se creó en aquel año en provecho de Rusia. Constantino Contrajo matrimonio con una plebeya polaca y presentó a Alejandro I la renuncia a sus derechos sobre el trono ruso. Esta renuncia, con la aceptación firmada del zar, fue mantenida en secreto y quedó depositada en la catedral de la Asunción de Moscú. En 1824 murió Alejandro I sin sucesión masculina directa, y Nicolás, consciente del prestigio de Constantino entre el ejército, exigió que su hermano mayor fuera proclamado zar. Sin embargo, Constantino se ratificó en su decisión. Mientras tanto, los decembristas, grupo liberal influido por la revolución española de 1820, aprovecharon la confusión creada en las dos semanas de interregno para tratar de imponer una constitución a la corona mediante un pronunciamiento en San Petersburgo. Nicolás, con el apoyo de las tropas que habían permanecido fieles, se hizo rápidamente dueño de la situación, condenó a la horca a los cinco principales jefes de la intentona y deportó a Siberia a otros ciento veinte implicados.

Gobierno de Nicolas I de Rusia : Autocracia, ortodoxia, nacionalidad

El hecho de que el primer acto de su reinado consistiera en reprimir una revuelta liberal reafirmó el ya conocido talante conservador de Nicolás I. Las ideas liberales habían penetrado en el país y era preciso erradicarlas. Habían influido en la intelligentsia, formada en las universidades, y para luchar contra esa influencia el zar creó en 1826 la Tercera Sección o policía secreta del Estado, que junto con una férrea censura debía controlar las universidades, las escuelas, la prensa y la opinión pública, a lo que se unió la restricción de los permisos para viajar al extranjero. Creó también una comisión que debía investigar el estado de la administración rusa. Las conclusiones de este estudio fueron tan desalentadoras que el zar decidió confiar en el modelo que siempre le había interesado y apasionado, el modelo militar. Se rodeó de militares y organizó la administración como una cadena de mando en la que toda la responsabilidad de las decisiones recaía sobre él. En el terreno económico se negó a abolir la servidumbre y mantuvo la alianza entre la aristocracia y la corona. Esta posición, debida principalmente al temor a los estallidos revolucionarios, impidió la penetración del capitalismo moderno en Rusia y fue una de las principales causas de que el país, durante su reinado, sufriera un importante retroceso con respecto a las demás potencias europeas. En 1833 el ministro de Educación, Serguéi Uvárov, formuló en tres palabras el pensamiento y la práctica política interna de Nicolás I: autocracia, ortodoxia y nacionalidad. Ortodoxia, o mantenimiento de una religión propiamente rusa; nacionalidad, o mantenimiento de las características esenciales de la Rusia eterna; autocracia, o dominio y control del zar sobre todo su imperio, un imperio que recorría en frecuentes visitas de reconocimiento como si aún fuera el inspector general del cuerpo de ingenieros del ejército.

Campañas de conquista de Nicolas I de Rusia

La política de inmovilismo y de congelación interna, basada en el miedo al contagio revolucionario y en la glorificación de los valores tradicionales, se correspondía con un intento de mantener la presencia y la influencia rusas en el exterior y con el apoyo ruso a la contrarrevolución. En 1826 Nicolás I conquistó Ereván a Persia después de una rápida campaña; en 1828 la guerra ruso-turca le permitió conquistar la desembocadura del Danubio y parte de la costa este del mar Negro; en 1830 aplastó la rebelión polaca y privó a Polonia de su Constitución; en 1833 firmó con Austria y Prusia una alianza destinada a preservar el orden establecido en Europa, y sus intervenciones más destacadas se produjeron en 1848, cuando una oleada revolucionaria recorrió el continente.
Su actuación, que le valió ser conocido como «el gendarme de Europa», le llevó a creer que podía contar con el apoyo sin reservas de los monarcas absolutos. Sin embargo, pese a las derrotas, los fermentos de 1848 habían penetrado en toda Europa excepto Rusia, y el aislamiento a que había sometido al país durante su reinado se hizo notar en los aspectos económico y social, pero también en el de las relaciones exteriores. Nicolás I, que había conseguido sus más importantes victorias exteriores contra Turquía, a la que consideraba «el enfermo de Europa», decidió convertir el Imperio otomano en protectorado ruso y en 1853 invadió las provincias danubianas de Turquía. Austria, interesada en los Balcanes, proclamó su neutralidad, mientras Napoleón III, que deseaba romper la coalición antifrancesa surgida del Congreso de París, se unía con Gran Bretaña, la cual necesitaba mantener a Rusia alejada de los estrechos del mar Negro y de la ruta de la India. Ambas potencias, a las que se alió Cerdeña, apoyaron a Turquía y exigieron la retirada rusa. El zar no cedió y en 1854 se declaró la guerra, cuyo desenlace se produjo en Crimea.

Nicolás I de Rusia y la revolución de 1848
Nicolás I de Rusia y la revolución de 1848

Muerte de Nicolás I de Rusia

Nicolás I murió el 2 de marzo de 1855, en vísperas de la derrota rusa. Ésta se concretó en la Paz de París y significó la reorganización de la Europa legada por la Conferencia de Viena, el inicio de las grandes reformas realizadas en Rusia por Alejandro II y la sustitución de Rusia por Francia como potencia hegemónica en el continente. Aunque se haya sostenido que el zar se suicidó, parece más probable que su gastado organismo y su ánimo acosado no lograran superar un simple resfriado que derivó en neumonía.
Pese a la censura impuesta por Nicolás I, pese a su inmovilismo y a su conservadurismo, durante su reinado se inició la edad de oro de la literatura rusa y en su época se efectuó la primera compilación legal del imperio, se regularizó la circulación del papel moneda y se mejoraron las comunicaciones, aunque de forma totalmente insuficiente, pues se construyeron algunas carreteras con firme sólido y se dotó a los principales ríos de un servicio de barcos de vapor, pero apenas se invirtió en la red ferroviaria.

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