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Unificación Italiana

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La Unificación Italiana, se dio ya que desde la desaparición del Imperio Romano a fines de la Edad Antigua y comienzos de la Edad Media, no habían logrado unificarse formando un solo Estado, sino que se hallaban fraccionados integrando algunos reinos y otros estados autónomos. Por el Tratado de Viena de 1815, quedo dividida Italia en siete Estados independientes, a pesar de pertenecer todos ellos a una misma raza, profesar el mismo credo y tener, igualmente, el mismo pasado histórico. Pero es, en la segunda mitad del siglo XIX, que el anhelo nacionalista y de unificación que agitó Europa se mostró también vigoroso en Italia. Fue así como los Estados italianos, después de vencer no pocas dificultades y gracias a la labor sacrificada y heroica de muchos de sus patriotas, consiguieron unificarse formando, así, una sola nación, un solo Estado. Este fue el Reino de Italia.

Los estados italianos antes de la unificación

Los Estados italianos antes de la unificación fueron:
– El reino de Cerdeña (Cerdeña y Piamonte)
– El reino de las Dos Sicilias
– Los Estados de la Iglesia
– El reino Lombardo-Veneciano
– Los ducados de Parma, Modena y Toscana.

mapa unificacion italiana
Mapa de los reinos unidos por la Unificación Italiana

Características de la Unificación Italiana

La Unificación de Italia presenta las siguientes características:
– Cristalización de un anhelo nacionalista hondamente acariciado por todos los pueblos de Italia.
– Se realizó de forma libre, espontánea y por propia iniciativa y voluntad de dichos pueblos.
– La Unidad Italiana se hizo sin lesionar a nación extranjera alguna, e igualmente sin servirse de la fuerza ni de guerras de agresión.

Forjadores de la Unificación Italiana

El rey de Cerdeña, Víctor Manuel II, su ministro, el patriota Camilo Cavour, y José Garibaldi, valeroso y desinteresado patriota liberal. Desempeñaron, asimismo, importantísimo papel en la etapa inicial de este movimiento el rey Carlos Alberto de Cerdeña, padre de Víctor Manuel II, así como José Mazzini, combativo y noble político liberal que trabajó con abnegación y patriotismo por conseguir la Unificación de Italia.

victor manuel ii
Victor Manuel II

Promotores de la unidad italiana

Como principales promotores del gran suceso que fue la unidad italiana, debemos considerar al patriota y revolucionario José Garibaldi, que supo conducir al pueblo a la lucha y que trabajó incansablemente toda su vida por la alcanzar este fin; a Mazzini gran propagandista y político que mantuvo tenso el espíritu de independencia y de fe en los destinos de Italia; a Víctor Manuel de Saboya, rey de Cerdeña, cuya política estuvo siempre encaminada a la consecución de la unidad italiana y cuyo arrojo y decisión se manifestaron en cuantas ocasiones propicias a estos fines se le presentaron; y, sobre todo, al patriota y político conde de Cavour, que puso su gran talento, su capacidad al servicio de esta empresa; y como causas coadyuvantes al éxito de aquel movimiento pueden mencionarse, el doblez de la política de Napoleón III, los efectos que en Italia causó la Revolución francesa de 1848, y al marcado contraste entre la política liberal seguida por los reyes de Cerdena y a la tiranía observada por los reyes de las Dos Sicilias.

Etapas de la Unificación Italiana

Distinguimos las siguientes etapas en la Unificación Italiana:

Guerra contra Austria e incorporación de Lombardia

El rey de Cerdeña, Víctor Manuel II, y su primer ministro, Conde Camilo de Cavour, fueron quienes llevaron a cabo la unificación de Italia. Estaban convencidos que para culminar su magna obra era de imperiosa necesidad enfrentarse a Austria, principal enemiga de tal unión, y que, asimismo había anexado los estados de Lombardia y Venecia. Para ello, concibieron el plan de solicitar ayuda a una gran potencia. Fue así como pactaron secretamente con Napoleón III, Emperador de Francia, quien, a su vez, tenía también puestas sus miradas en Soboya y Niza.
Iniciadas las hostilidades, la campaña militar, que fue de corta duración, dio la victoria a los franco-sardos, pues los ejércitos austríacos fueron derrotados en las batallas de Magenta y Solferino en 1859 . Pero, seguidamente. Napoleón III firmo por separado. y en forma inesperada y sorpresiva, un armisticio con Austria por el cual Lombardía pasaba a poder de Víctor Manuel IL pero quedaba aún bajo la dominación austríaca: Ve-necía; Francia obtenía, en cambio, Saboya y Niza.

Anexión de los Estados de Parma, Modena y Toscana

La victoria sobre Austria despertó el sentimiento nacionalista entre los estados de Italia Central. Un plebiscito realizado en 1860 determinó entonces la incorporación al reino de Cerdeña (base de la futura Italia), de los estados de Parma, Módena y Toscana.

La revolución de las dos Sicilias

José Garibaldi, con el apoyo secreto de Cavour, desembarcó en Sicilia y se apoderó de la isla, al mando de un cuerpo de mil voluntarios que vestían camisas rojas (los Mil Camisas Rojas). Poco después ocupó el reino de Nápoles. El ejército sardo, al mando del propio Víctor Manuel II, después de conquistar los Estados de la Iglesia, excepto la ciudad de Roma, se unió a Garibaldi en Nápoles. Las dos Sícilias declararon su incorporación al reino de Cerdeña.
El 13 de marzzo de 1861, el primer parlamento nacional reunido en Turín, proclamó como Rey de Italia a Víctor Manuel II.

Incorporación de Venecia

Para conseguir la incorporanción de Venecia, Víctor Manuel II entró en alianza con Prusia, rival de Austria. Surgida la contienda, la victoria favoreció a Prusia; nación que obligó entonces a Austria a devolver Venecía a Italia.

Incorporación de roma, conclusión de la Unificación Italiana

Con la anexión de Venecia, faltaba solamente la incorporación de los Estados de la Iglesia y, sobre todo, de la ciudad de Roma, para dar por concluida con la total unificación de Italia.
Víctor Manuel II se había comprometido con Napoleón III a mantener el dominio del Papa sobre la capital del mundo católico. Una primera tentativa de Garibaldi para apoderarse de Roma fue rechazada por el ejército sardo (1862). Una segunda lo fue por la guarnición francesa que custodiaba Roma (1867). La situación cambió por completo tres años después, cuando estalló la guerra franco-prusiana, pues Napoleón III debió retirar la guarnición que mantenía en Roma (1870).
Inmediatamente, Víctor José Garibaldi Manuel II ordenó a sus tropas italianas ocupar Roma. Así se hizo, a pesar de la resistencia de la guarnición papal y de las protestas del Sumo Pontífice (20 de Setiembre de 1870).
Víctor Manuel se instaló en el palacio del Quirinal, y declaró que Roma era la capital del reino de Italia.
El Papa se negó a aceptar la anexión de Roma por Víctor Manuel, cuya autoridad desconoció. Como protesta se encerró en el palacio del Vaticano, considerándose prisionero. Así nació la llamada Cuestión Romana, que se prolongaría por casi sesenta años (1870-1929).
El Tratado de Letrán (1929), suscrito entre el Primer Ministro italiano, Benito Mussolini y el Papa Pío XI, quedó solucionada la Cuestión Romana. Por dicho Tratado se reconocía la existencia del pequeño Estado del Vaticano (Estado que queda dentro de la ciudad de Roma) y asimismo, el Papa era reconocido como su soberano, con todos los derechos y todas las prerrogativas que corresponden a los estados soberanos e independientes.

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Jose Garibaldi
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