Víctimas de Pompeya

La ciudad de Pompeya

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Pompeya era una ciudad del sur de Italia que floreció durante el Imperio romano. En el año 79 d.C. un volcán cercano, el Vesubio, inundó la ciudad de lava y ceniza, conservándola así durante los siguientes 2.000 años. Es uno de los yacimientos arqueológicos más famosos del mundo.
Pompeya era una ciudad normal, sin ninguna importancia especial. Se convirtió en una comunidad romana en 91 a.C. y durante los siguientes 150 años muchos romanos ricos construyeron en ella sus casas, disfrutando del clima a orillas del mar Mediterráneo. Este emplazamiento sólo tenía un inconveniente: la ciudad estaba dominada por el monte Vesuvio, un volcán. No obstante, esto no preocupaba demasiado a sus habitantes, que nunca lo habían visto en erupción. En el año 62 a.C., el Vesubio retumbó y Pompeya fue sacudida y dañada por un fuerte terremoto. Diecisiete años después hubo más temblores de tierra en la región, pero la gente de Pompeya los ignoró y siguió con sus vidas.

Mapa de Pompeya
Mapa de Pompeya

Erupción del Vesubio

El 24 de agosto del año 79 d.C., el monte Vesubio entró en erupción. Una violenta explosión de caliente ceniza y polvo volcánicos, pequeños trozos de piedra pómez y grandes pedazos de lava cayeron de repente sobre Pompeya como una lluvia. En las calles el aire se llenó de humo venenoso y el cielo se oscureció. Algunas personas intentaron protegerse, otras corrieron para salvar sus vidas mientras la ciudad iba quedando sepultada por cinco metros de ceniza y lava. Cuando estos restos volcánicos se solidificaron, sellaron gran parte de la ciudad. Los supervivientes huyeron mientras tenían lugar otra erupciones en la región; la cercana ciudad de Herculano también quedó arrasada por la lava.
Pompeya había desaparecido. Primero quedó enterrada y luego quedó olvidada, aunque en los siglos posteriores las gentes de la región hablaban de la «ciudad perdida» y encontraban piezas de cerámica y otros restos antiguos. En 1594 los obreros que trabajaban en un acueducto de la región encontraron edificios en ruinas. Entonces, en 1709, un granjero local encontró grandes losas de mármol mientras excavaba un pozo. Con ello comenzó la caza del tesoro, por lo que seguramente muchos objetos valiosos fueron desenterrados y llevados a otros lugares. Treinta años después, un ingeniero llamado Rocco Alcubierre utilizó herramientas más poderosas y pólvora para excavar un túnel por entre la lava sólida. De inmediato encontró pinturas murales y las gradas de un anfiteatro.

Conservar un registro

Durante más de 100 años, las personas que visitaban el yacimiento sólo estaban interesadas en encontrar objetos preciosos. Fue en 1860 cuando Giuseppe Fioreli se hizo con el control de la excavación. Comenzó a investigar la ciudad manzana a manzana, tomando y conservando cuidadosas notas de todo lo que encontraba en el yacimiento. Numeró cada puerta, de modo que cada casa o tienda pudiera identificarse. Siempre que era posible, dejaba las cosas allí donde las encontraba, para que fuera más fácil hacerse una idea de toda la comunidad. Desde entonces las excavaciones han continuado con regularidad a pesar de algunas paradas ocasionales.
Gran cantidad de datos sobre los acontecimientos del año 79 d.C. se saben gracias a los escritos de Plinio el Joven, que se encontraba en la cercana ciudad de Misena. Su tío, Plinio el Viejo, mandaba la flota que se apresuró a rescatar a los supervivientes y tuvo una visión de cerca de la erupción volcánica. Plinio el Viejo fue alcanzado en la playa por el humo y murió allí.
En la actualidad se han desenterrado unas tres cuartas partes de la ciudad y el visitante moderno puede hacerse una idea de cómo era la vida diaria en Pompeya. Los edificios se han restaurado, con tejados reconstruidos, y los científicos han identificado y conservado semillas de muchas plantas y vuelto a plantar los jardines de los que disfrutaban los pompeyanos.

Casa de Fauno en Pompeya
Casa de Fauno en Pompeya

En el momento de la erupción había tres baños públicos en Pompeya, en los que hombres y mujeres podían bañarse y relajarse. Algunos ciudadanos ricos poseían sus propios baños de lujo en casa. Había dos teatros: uno grande y abierto que podía acoger a unos 5.000 espectadores, y otro más pequeño y cerrado para conciertos y recitales. El anfiteatro, donde los gladiadores luchaban y se mataban unos a otros, así como a animales salvajes, también está excavado por completo.
En el año 79 d.C., la puerta del puerto de la amurallada ciudad de Pompeya se encontraba a sólo 500 metros de la bahía de Nápoles. La erupción lanzó ceniza y lava a la bahía, elevando el nivel del fondo marino, por lo que hoy día Pompeya se encuentra a 2 kilómetros tierra adentro. Esto demuestra la fuerza del desastre que enterró a una ciudad y creó un yacimiento arqueológico único.

Personas de yeso de Pompeya

Giuseppe Fiorelli encontró muchos esqueletos durante su excavación de la lava de Pompeya. También se dio cuenta rápidamente de que los cuerpos de las víctimas habían dejado huecos en la ceniza y la piedra pómez, endurecidas antes de que los cuerpos y las ropas se deshicieran con los años. Esos huecos eran como los moldes que utilizan los escultores y Fiorelli encontró un ingenioso sistema para rellenarlos y hacer copias de los cuerpos.
Vertía yeso líquido en un hueco y, cuando se había endurecido, quitaba la lava de alrededor para revelar el molde de yeso. Éste era una detallada copia de la persona, que en ocasiones conservaba expresiones de miedo o agonía en el rostro de la víctima. Se hicieron moldes de personas y animales, incluido un perro que estaba encadenado y no podía escapar. Muchas de las víctimas estaban intentado cubrirse la cara con las manos o las ropas mientras se estaban ahogando. También se hicieron moldes de puertas, contraventanas e incluso raíces de árboles.
En total, en Pompeya se han encontrado unos 2.000 cuerpos de una población total de 20.000 personas. Muchos ciudadanos debieron conseguir escapar de la catástrofe huyendo a los terrenos cercanos, pero puede que todavía haya más cuerpos por descubrir.

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