templo mentuhotep

Manifestaciónes Culturales en el Imperio Medio de Egipto

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En el Imperio Medio del Antiguo Egipto se caracterizó por una evolución en las ideas religiosas. En lugar de ser considerados como en épocas anteriores, como un dios, los reyes serán considerados ahora como simples mortales, aunque de gran habilidad y valentía. La relación entre la humanidad y la divinidad de los reyes fue un problema intelectual muy importante para los egipcios. Se restauró la unidad, acabando con el poder de los nomarcas y desaparecieron los nomos como unidades administrativas y se crearon nuevas unidades administrativas: ciudad y su territorio circundante.
Con la paz y la prosperidad creció una clase media burguesa. Hubo una gran mejora de los sistemas hidráulicos. Se realizaron importaciones y exportaciones abundantes por las excelentes relaciones con el extranjero y se conocen numerosos textos jurídicos de la época de Sesostris II, como donaciones, herencias, compras, ventas, etc.

Religión

Se caracterizó este período por el contraste de la religión osiríaca (que asegura la supervivencia en la otra vida unida a la conservación de las momias) con la de Ra.
A partir de la Dinastía XI, el dios Osiris adquirió una mayor preponderancia en el terreno religioso porque era un dios popular cercano al hombre que como un humano sufría y moría, mientras que Ra era un dios solar y lejano. Al lado de la religión popular de Osiris, aparece con la Dinastía XI, una nueva religión con tendencias netamente heliopolitanas, cuyo dios principal era Amón-Ra. El dogma fue establecido por el colegio sacerdotal de Tebas, que vivía cerca del rey. Los primeros reyes de la Dinastía XI habían favorecido el culto a Osiris por razones políticas y sus sucesores reaccionaron contra una religión que se había vuelto demasiado popular. Durante la Dinastía XII las dos tendencias religiosas se desarrollaron paralelamente, adquiriendo ambas enorme importancia.

osiris juicio
Osiris

Literatura

El Imperio Medio es la época de esplendor y apogeo de la literatura egipcia. Su lengua es considerada como clásica, siendo las obras de este período copiadas sin cesar por los escribas y aprendices de épocas anteriores. Conocemos, entre otras, las Enseñanzas del rey Amenemhat (Sesostris I pone instrucciones en boca de su padre). Se conservan en el Papiro Miliingen y en el Papiro Sallier II. Solían servir para los ejercicios escolares. Otros ejemplos son El papiro de Sinuhé, Historia del náufrago, Cuentos de magia y la Profecía de Neferti. Entre los relatos mitológicos están el Cuento de Isis y Ra y el de Horus y Seth. También los grandes dramas sagrados como el Drama de la coronación o el Drama menfita.

Ciencias

Muchos documentos demuestran el progreso científico, tanto en matemáticas como en astronomía, como el Papiro Matemático y el Papiro Rhind.
En medicina es importante el Papiro Ebers. Desde la XII Dinastía conocemos los Textos de los Sarcófagos. A esta época pertenece también la célebre Sátira de los oficios o Instrucción del escriba Hety, hijo de Dwa.

Manifestaciones artísticas en el Imperio Medio

Con la unificación del país, conseguida por los Príncipes tebanos, la situación artística adquirió unos nuevos caracteres que se aprecian tanto en arquitectura como en escultura, pintura y en toda una serie de las denominadas artes menores.

Arquitectura

El Imperio Medio está considerado como el período clásico por excelencia de la civilización egipcia. Sin embargo, no es el más largo ni el mejor documentado y desde el punto de vista de la arquitectura es el menos conocido, pues de los grandes templos, como los de Amón-Ra en Karnak y el de Tanis sólo quedan escasos restos reutilizados. El período destaca sólo por la excelencia de las escasas obras que se conservan.

Militar

La arquitectura de esta época se distinguió por las fortificaciones, que los faraones levantaron para proteger el país de posibles incursiones de pueblos extranjeros y del pillaje de las tribus nubias. La mayoría de estas obras de tipo militar son de características homogéneas, sólidas y grandiosas, como la fortaleza de Buhen en la segunda catarata, Kor, Mirgissa, Semna y Kumma. Estas construcciones demuestran una larga y precisa experiencia militar.

templo buhen
Buhen

Funeraria

En cuanto a la arquitectura funeraria, los reyes del Imperio Medio intentaron imitar la de sus poderosos antecesores de las Dinastías IV y V, pero, sus posibilidades fueron muy inferiores. En cambio, consiguieron destacados logros en cuanto originalidad y soluciones arquitectónicas como el templo funerario de Mentuhotep, fundador de la XI Dinastía en Deir el-Bahari. Su elevación y belleza está conseguida a través de una sucesión de terrazas hasta llegar a un patio con pórticos que conducía al templo, cuyas paredes fueron magníficamente decoradas con relieves e inscripciones jeroglíficas de gran belleza. Unos siglos más tarde, el arquitecto Senemmut levantó al lado el templo funerario de la reina Hatshepsut, inspirándose en este edificio.

mentuhotep II
Mentuhotep

Los reyes de la XII Dinastía construyeron sus monumentos funerarios intentando imitar las grandes pirámides del Imperio Antiguo. Así, no lejos de su residencia, cerca del oasis de El Fayum. levantaron sus pirámides y templos funerarios, como las pirámides de Amenemhat II y Sesostris III, además de una de las dos que hizo construir Amenemhat III, los complejos de Lich (Amenemhat I y Sesostris I), de Illahum (Sesostris II), de Hawara (Amenemhat III) y de Masghuna (Amenemhat IV) son nuevos.

Las tumbas de los faraones suelen ser auténticos laberintos y sus templos funerarios tenían por lo general grandes dimensiones. En cambio, los templos dedicados a divinidades solían ser más pequeños. Son de destacar el templo consagrado por los faraones Amenemhat III y IV a la diosa serpiente de las cosechas, Renenutet y al dios cocodrilo Sobekh y la Capilla Blanca de Sesostris I en Karnak, casi único vestigio que queda de lo que debió ser un importante conjunto de edificios, levantado en el lugar llamado a convertirse en el santuario más célebre y grandioso de Egipto, dedicado a Amón, el dios soberano de Tebas que comenzaba ahora su carrera política.

Las tumbas de los notables estaban excavadas en la roca (hipogeos). Se hallan en Beni Hassan, Asiut, Meir y Assuán y constituyen un tipo nuevo de monumento funerario. Se accedía a la tumba por una estrecha rampa, la antecámara tenía forma de pórtico con columnas exentas labradas en la misma roca, columnas que por sus estrías verticales semejantes a las utilizadas muchos siglos después en el primer arte griego se han denominado protodóricas. Detrás del pórtico de acceso se encontraba la cámara con un nicho para la estatua del difunto. El acceso a la verdadera tumba donde estaba el sarcófago con la momia del difunto estaba disimulado por falsas puertas. Sólo un pozo daba entrada a la misma.

tumba mentuhotep II
Tumba de Mentuhotep

Arquitectura civil

En arquitectura civil destaca la ciudad mandada construir por el faraón Sesostris II para los obreros y demás operarios encargados de levantar su pirámide en Kahun, cerca del oasis de El Fayum, llamado así por Petrie cuando lo descubrió en 1889. Esta ciudad fue edificada con ladrillo crudo.
Esta pirámide es un auténtico complejo urbano, edificado de acuerdo con un plano preciso y por ello es una excepción con respecto a ciudades del Antiguo Egipto, que eran simple alineamiento de casas. Destaca esta ciudad por una división muy clara, acentuada por un ancho muro, entre el barrio popular, de esquema octogonal y el residencial, mucho más extenso, en cuyas casas se distinguen las salas para recepciones, las habitaciones del dueño y el harén, además de almacenes y depósitos de agua.

Capitel Hathórico

En el Imperio Medio aparece por primera vez un nuevo tipo de capitel en el que, en lugar del formado por hojas de loto, palmera o papiro, utilizado en el Imperio Antiguo, se representaba ahora el rostro de la diosa Hathor. Este capitel, llamado hathórico, se transformará en elemento clásico de la arquitectura egipcia. La misma evolución se producirá con el pilar osiríaco en el que se ve una figura de Osiris, apoyado en un pilar cuadrado. Aunque a partir de esta época, el pilar osiríaco consigue una mayor utilización en la arquitectura, ya había existido en época anterior.

A la entrada de los grandes conjuntos religiosos se colocaban las esfinges en granito y el doble obelisco tallado en un solo bloque de granito rojo, cuya cúspide, generalmente, se cubría con una placa de metal pulido. Las cuatro caras del obelisco estaban llenas de inscripciones jeroglíficas, como aún puede verse en los ejemplares que se conservan.

Escultura

A fines del Primer Período Intermedio se distinguían en Egipto dos escuelas principales de escultura: En el norte, cerca de Menfis, los artistas realizaron obras de gran categoría artística, probablemente debido a la gran tradición escultórica recibida del Imperio Antiguo. En el sur. en cambio, donde el Imperio Antiguo no creó nada de importancia, había una carencia de esa tradición local y la escultura revela una mayor torpeza de ejecución.

A partir de la XII Dinastía (ya en el Imperio Medio), se observa una mayor unidad de estilo con una calidad, por lo general, bastante elevada y con unos modelos muy comunes. En la figuración oficial domina, en los magníficos dibujos jeroglíficos, muchas veces verdaderas obras de arte, la representación de la unión del Alto y el Bajo Egipto, y como novedad, se trata de igualar, en las representaciones, en un mismo plano, al rey y a la divinidad, aunque la auténtica innovación fueron las estatuas cúbicas, nacidas de las investigaciones geométricas del Primer Período Intermedio.

Sin embargo, no se aprecia en la representación de los faraones la paz majestuosa que caracterizaba a los reyes del Imperio Antiguo. Existe ahora una corriente pesimista y los artistas carecen de la seguridad en la magnificencia de sus faraones y sus obras. Así, en el retrato de Sesostris III se observa no la serenidad propia de un faraón, sino a un hombre cansado, triste y hasta preocupado. Aunque el retrato de Sesostris III es único en la escultura del Imperio Medio, no igualado por ningún otro conocido de esta época, indica la tentativa de algunos artistas de este período de romper con los convencionalismos y esquemas rigurosos, aunque la nota general es de academicismo clásico y frío, como vemos en las estatuas de faraones Mentuhotep I y Sesostris I y sobre todo en las representaciones de funcionarios.

Sesostris III
Sesostris III

Pintura

En las tumbas, las pinturas, en general, tienen proporciones superiores a las realizadas en el Reino Antiguo. En algunos temas tradicionales, el esquema se transforma, la composición es más densa y las figuras ocupan menos sitio.
En estas pinturas de las tumbas se encuentran muchas veces verdaderas obras de arte, sobre todo en los hipogeos de Beni Hassan, donde destacan las representaciones de escenas naturales y figuras de animales entre campos de papiro y de loto, verdaderas precursoras del posterior estilo ameniense.

Orfebrería

Aunque continúa la tradición de la orfebrería del Imperio Antiguo, en esta época la técnica se perfeccionó, alcanzando resultados muy notables como los hermosos pectorales de Sesostris II y de sus hijas, encontrados en Dahshur, que destacan con el excepcional trabajo en esmalte y oro. Otra bella obra de orfebrería es la diadema de la princesa Chumet, con 156 florecitas de oro, cornalina, turquesa, lapislázuli y pasta vitrea (cuyas bolitas de oro son 128 y tienen sólo 1mm de diámetro), fue encontrada también en Dahshur. Otra obra maestra son los pectorales de la reina Mereret, procedentes, asimismo, de Dahshur, de oro y piedras duras.

pectoral de mereret
Pectoral de Mereret

Cerámica

En cuanto a cerámica y recipientes de piedra, dominan las formas compactas que recuerdan las jarras globulares del Imperio Antiguo. Destacan los vasos en mármol azul, una azurita que únicamente se utilizó en esta época, que demuestran un gran refinamiento y una gran fantasía.Sin embargo, la más bella obra será la de la mujer dando de mamar a su hijo, de procedencia desconocida.

Es posible que al arte del Reino Medio le faltase tiempo para alcanzar su plenitud. La llegada de los hicsos y los nuevos desórdenes producidos por las invasiones, originaron un nuevo estancamiento en la evolución del arte egipcio.

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