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La batalla de Midway

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La batalla de Midway contempló la destrucción, llevada a cabo por portaaviones estadounidenses, de los portaaviones japoneses que habían atacado Pearl Harbor. Gracias a la información por señales y a la buena suerte, un plan japonés para atraer a los portaaviones estadounidenses a una trampa significó, en cambio, el fin del dominio naval japonés del Pacífico.

Datos de la batalla de Midway

Quiénes: Una armada japonesa de cuatro portaaviones que llevaban 256 aviones, 11 acorazados y numerosas naves más pequeñas se enfrentó a una fuerza estadounidense que comprendía tres portaaviones, 234 aviones basados en tierra o embarcados y diversas embarcaciones más pequeñas.

Cómo: Los aviones estadounidenses embarcados atacaron y destruyeron los portaaviones japoneses, eliminando así la capacidad de ataque y exploración a larga distancia de Japón.

Dónde: En el océano Pacífico, al noroeste de la isla de Midway.

Cuándo: Del 3 al 6 de junio de 1942.

Por qué: Los japoneses habían deseado capturar la isla de Midway como una base avanzada y como un medio de atraer a la flota estadounidense a una batalla decisiva.

Resultado: Los EE.UU. destruyeron los portaaviones japoneses, ganando una ventaja en la guerra del Pacífico crucial.

El ataque japonés por sorpresa a Pearl Harbour el 7 de diciembre de 1941 había sido un notable éxito táctico, aunque como los portaaviones estadounidenses habían estado navegando, fue una victoria incompleta. Uno de esos portaaviones, el Hornet, llevó 16 bombarderos B52 para atacar Tokio y Nagoya, infligiendo pocos daños graves, pero ofreciendo a los estadounidenses un importante estímulo para la moral en lo que se llamó la «Incursión Doolittle».
En mayo, los estadounidenses utilizaron de nuevo sus portaaviones para limitar los movimientos japoneses hacia Australia en la batalla del mar del Coral. Estos dos incidentes llevaron a los altos mandos japoneses a la conclusión de que tenían que eliminar los portaaviones estadounidenses restantes para dar espacio estratégico a Japón.

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Aviadores EEUU en la batalla de Midway

Los planes japoneses

El almirante japonés Isoroku Yamamoto (1884-1943), arquitecto del ataque a Pearl Harbour, intentó atraer a los estadounidenses a un combate de portaaviones, que esperaba ganar con sus marinos y aviadores más expertos. La captura de la isla de Midway por Japón, predijo, obligaría a los estadounidenses a acudir al combate en condiciones ventajosas para los japoneses. Una vez aplastada la flota estadounidense, Japón podría entonces convertir Midway en una base aérea importante, y en un lugar seguro desde el que controlar las acciones estadounidenses en Hawai. El informe erróneo del hundimiento del Yorktown en la batalla del mar del Coral dio aún más confianza a los japoneses de que superaban a los estadounidenses en artillería y en capacidad. La marina japonesa reunió unos 200 buques, ocho portaaviones, 23 cruceros, 65 destructores y 20 submarinos. Esta fuerza representaba la mayor parte de la flota japonesa. Los almirantes japoneses esperaban confiadamente que esta enorme armada despachara a cualquier fuerza estadounidense enviada contra ella.
En parte por este exceso de confianza en la superioridad material (y supuestamente moral) de Japón, Yamamoto tomó la fatídica decisión de dividir sus fuerzas. Envió una fuerza divisoria, que incluía cuatro acorazados y dos cruceros, al norte, hacia las islas Aleutianas occidentales en Alaska. Estos buques no desempeñaron función alguna en la batalla y, tal como resultaron las cosas, tampoco lograron atraer a ningún buque estadounidense para que mordiera el anzuelo. La fuerza principal, que a su vez era la armada más grande de la historia del océano Pacífico, también fue dividida. Los submarinos avanzaron por delante de las fuerzas japonesas principales, para determinar la situación de los buques estadounidenses, registrar esas situaciones y prepararse después para unirse a la batalla. La vanguardia, o fuerza principal de choque bajo el mando del capaz almirante Chuichi Nagumo (1887-1944), incluía cuatro poderosos portaaviones: el Kaga, que llevaba 30 cazas, 23 bombarderos y 30 torpederos bombarderos, y el Hiryu, el Soryu y el Akagi, que llevaban cada uno 21 cazas, 21 bombarderos y 21 torpederos bombarderos. La vanguardia comprendía también acorazados, cruceros y destructores para proteger a los portaaviones. La última parte de la fuerza japonesa era la fuerza de desembarco en Midway, con buques de superficie y transportes de tropas.

Movimientos estadounidenses

Dos grandes proezas de los estadounidenses socavaron los preparativos japoneses. El capitán de corbeta James Rochefort, un criptógrafo excéntrico, había descifrado lo suficiente del código naval japonés como para adivinar las líneas generales del plan nipón. Rochefort había interceptado los planes de una operación japonesa importante contra un objetivo llamado en clave «AF». El instinto de Rochefort le decía que «AF» tenía que ser Midway, pero el comandante naval, el almirante Chester W. Nimitz (1885-1966), todavía temía que «AF» pudiera ser Oahu. Para asegurarse, Rochefort diseñó un ingenioso ardid. Envió un mensaje sin codificar en una frecuencia que sabía que los japoneses vigilaban, afirmando que el sistema de agua potable de Midway no funcionaba bien. Pocos días después, cuando vio una orden japonesa decodificada para que se enviasen depósitos de agua potable acompañando a la Operación AF, tuvo la confirmación que necesitaba Nimitz: se podían concentrar activos navales en Midway sin comprometer la seguridad de Oahu.
El otro gran éxito estadounidense tuvo que ver con el portaaviones Yorktowm. Tras quedar tan averiado en el mar del Coral que los pilotos japoneses informaron de su hundimiento, el Yorktown había regresado renqueando a Pearl Harbour, donde los equipos de reparación trabajaron furiosamente, durante solo tres días, para dejarlo preparado a tiempo para zarpar rumbo a Midway, con la Fuerza Expedicionaria 17 del contralmirante Jack Fletcher, el 30 de mayo de 1942. Aunque este portaaviones no estaba en condiciones ideales, los planes japoneses no contaban con sus aeroplanos. Tanto la Fuerza Expedicionaria 17 como la número 16 del contralmirante Raymond Spruance zarparon de Pearl Harbour antes de que los submarinos japoneses pudieran llegar a sus posiciones.
Gracias en buena medida a los esfuerzos de Rochefort, la Marina estadounidense no se dejó engañar por el señuelo de las Aleutianas. Sin embargo, con el Yorktown, la Marina podía contar con tres portaaviones, que incluían el Enterprise y el Hornet. Tenían un total de 233 aviones en los portaaviones y 127 basados en tierra para enfrentarse a los 248 aeroplanos de la fuerza japonesa. Los EE.UU., que aún se recuperaban de las pérdidas de Pearl Harbour, no tenían nada para oponer a los siete acorazados de Yamamoto, aunque estaban ahora en situación de disputar la batalla utilizando portaaviones a larga distancia, dejando así a los acorazados aislados. En el mar del Coral, toda la batalla fue disputada desde los portaaviones; los buques de superficie no llegaron a verse, debido al gran alcance de los aviones embarcados.

mapa batalla midway
Mapa de la batalla de Midway

El primer ataque

Por tanto, sin que los japoneses lo supieran, los estadounidenses tenían una idea de lo que debían buscar y dónde encontrarlo. Poco después de la medianoche del 4 de junio de 1942, unos aviones de patrulla estadounidenses descubrieron la vanguardia japonesa a menos de 600 millas de la isla de Midway. Aunque las tentativas estadounidenses de infligir daños a la flota japonesa desde el aire fracasaron, la alerta temprana permitió que Midway preparase sus defensas y sus aeroplanos. Por su parte, el almirante Nagumo no se inmutó por lo que consideró un sobrevuelo estadounidense casual de sus portaaviones. En consecuencia, lanzó su ataque aéreo de
108 aviones contra Midway a las 04:30 de la mañana cuando sus buques estaban aún a 240 millas de distancia de Midway. Los estadounidenses, preparados para la incursión, derribaron 67 aviones japoneses. Al tiempo, los aviones estadounidenses se encaminaban hacia los portaaviones de Nagumo. Este tenía todavía la mitad de sus aviones retenidos como reserva, aunque debía mantener las cubiertas despejadas para recuperar los aviones que regresaran. El ataque japonés no causó tantos daños en Midway como hubiera sido necesario para garantizar una fácil invasión. El comandante de la incursión japonesa comunicó por radio que hacía falta otro ataque contra la isla.

Los momentos cruciales

Entre tanto, el primer ataque estadounidense había alcanzado los portaaviones de Nagumo. Fracasó, padeciendo fuertes pérdidas, aunque le reveló a Nagumo la presencia de portaaviones estadounidenses cerca. Nagumo se enfrentaba ahora a un dilema. Tenía aviones sobre el mar que tenía que recoger, y debía elegir entre armar sus aparatos para un segundo ataque sobre la isla de Midway o atacar los portaaviones enemigos, cuya situación exacta seguía siendo desconocida. La primera operación exigía bombas de alto explosivo, la segunda requería torpedos.
Nagumo ordenó inicialmente armar la segunda oleada con bombas para una nueva incursión sobre Midway, pero a las 07:40 de la mañana llegó una señal de un crucero japonés informando de que los portaaviones estadounidenses estaban al este de Nagumo y se aproximaban con rapidez. Nagumo tenía así la peor situación posible, con portaaviones enemigos cerca, pero los aviones armados con la artillería inadecuada para atacarlos. Además, tenía todavía aviadores que regresaban a sus portaaviones con poco combustible, varios de ellos heridos. Ordenó a sus portaaviones que se preparasen para la recuperación de la primera fuerza atacante, con lo que perdió tiempo.
A las 09:30 y a las 09:40 de la mañana, dos oleadas de bombarderos torpederos estadounidenses atacaron a los portaaviones japoneses, pero fueron aniquilados por los cazas japoneses, más rápidos y ágiles. Los estadounidenses perdieron 47 de sus 51 aviones. Los ataques de torpedos impidieron que Nagumo lanzara sus aviones y distrajeron a los cazas japoneses de una oleada más nutrida de bombarderos en picado Dauntless SBD estadounidenses. Los bombarderos Dauntless habían llegado sobre los portaaviones japoneses en el momento perfecto. Debido a la confusión provocada por el cambio de armamento, los portaaviones japoneses tenían bombas y torpedos amontonados en las cubiertas, en lugar de estar seguros abajo en la santabárbara. Más aún, por la necesidad de repostar los aviones que regresaban, las cubiertas estaban también llenas de tuberías de gasolina, y la confusión de toda esta actividad impidió que Nagumo hiciera despegar sus cazas de reserva.
En esta vulnerable posición, los japoneses tuvieron que enfrentarse a los bombarderos en picado lanzados desde el Yorktown y el Enterprise. A las 10:22 de la mañana unos aviones estadounidenses atacaron el Kaga, alcanzándolo finalmente cuatro veces. En pocos minutos, el Soryu y el Akagi habían sido alcanzados también y puestos fuera de combate. Los incendios se propagaron fuera de control y, al menos en un caso, el fuego se extendió a las principales santabárbaras. Los tres portaaviones fueron posteriormente abandonados y barrenados. Fue un ejemplo asombroso de la confluencia de la casualidad y la habilidad en el momento exacto. En pocos minutos, el equilibrio del poderío naval en el Pacífico había cambiado.

USS yorktown batalla midway
Portaaviones USS Yorktown en la batalla de Midway

Acciones finales

Los aviones del único portaaviones japonés que quedaba, el Hiryu, causaron graves daños al Yorktown, hasta el punto de obligar al almirante Fletcher a ordenar su abandono. Más avanzado el día, unos aviones estadounidenses localizaron el Hiryu y lograron cuatro impactos directos, provocando incendios que obligaron a su tripulación a abandonar el buque. Los japoneses habían perdido ahora los cuatro portaaviones que habían destinado al ataque. Las pérdidas totales de los japoneses incluyeron cuatro portaaviones, dos cruceros pesados, tres destructores, 229 aeroplanos y 3.500 hombres. Las pérdidas estadounidenses se cifraron en un portaaviones, un destructor, 150 aviones y 307 hombres.
Los estadounidenses sabían que habían obtenido una victoria importante; sin embargo, decidieron no arriesgarse a una acción nocturna contra los buques japoneses de superficie, ahora desprotegidos. Por tanto, se retiraron hacia el este a la seguridad de las defensas de la isla de Midway, aunque los cruceros y submarinos estadounidenses continuaron acosando a los restantes buques japoneses. Estos aprovecharon el tiempo para retirarse a lugar seguro. Yamamoto sabía lo grave que había sido el desastre para Japón: «Yo soy el único que debe pedir perdón a Su Majestad» por la derrota. Presentó la dimisión, aunque no le fue aceptada.

Secuelas

En un día, las pérdidas japonesas habían sido realmente graves. A Japón le quedaban solo dos portaaviones. Los estadounidenses habían perdido también un portaaviones, pero tenían una base industrial que finalmente fabricó 35 portaaviones más antes del final de la guerra. En ese mismo período, Japón apenas fue capaz de compensar siquiera las pérdidas de Midway.
Midway no dio la victoria a los EE.UU. en la guerra del Pacífico. Sin embargo, les trasladó la iniciativa estratégica. Sin portaaviones, los japoneses no podían pensar en llevar a cabo más operaciones a larga distancia por sorpresa. Como demostraron varias acciones más de la guerra, los buques de superficie, la verdadera fortaleza de la flota japonesa, eran vulnerables sin cobertura aérea. Posteriores batallas navales en el Pacífico confirmaron esta máxima, porque los acorazados japoneses no podían operar impunemente mientras hubiera portaaviones estadounidenses en los alrededores. La fe prebélica estadounidense en el portaaviones había quedado justificada, y a medida que la industria estadounidense fabricaba más portaaviones y más aeroplanos, la balanza se inclinaba más a favor de EE.UU.

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