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Batalla de Stalingrado

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El punto de inflexión de la segunda guerra mundial, la batalla de Stalingrado, fue un encarnizado conflicto urbano, en el que decenas de miles de soldados alemanes y soviéticos murieron. Aquí fue donde el Ejército Rojo demostró que no solo podía contener a la Wehrmacht, sino también derrotar a la máquina de guerra alemana, aparentemente invencible.

Datos de Stalingrado

Quiénes: El 6.° Ejército alemán bajo el mando del general Friedrich Paulus (1890-1957) contra el 62.° Ejército soviético bajo el manejo del general Vasily Chuikov (1900-1982).

Cómo: Los alemanes, atascados en un combate urbano, donde sus tácticas de movilidad eran inútiles, fueron incapaces de tomar la ciudad; quedaron atrapados por la contraofensiva soviética, y el 6.° Ejército se rindió.

Dónde: La ciudad de Stalingrado, junto al río Volga, al sur de la Unión Soviética.

Cuándo: Del 14 de septiembre de 1942 al 2 de febrero de 1943.

Por qué: Los alemanes intentaban tomar Stalingrado para asestar un golpe, tanto material como psicológico, a la posterior resistencia soviética.

Resultado: Stalingrado fue el punto de inflexión de la guerra en el frente oriental, cuando los soviéticos ganaron su primera victoria importante.

Operación barbarroja

La Operación Barbarroja, la invasión alemana de la Unión Soviética, fue la mayor invasión terrestre de la historia, enfrentando a 3,6 millones de soldados alemanes y sus aliados contra unos tres millones de soldados soviéticos en la Unión Soviética occidental Táctica y doctrinalmente superiores, los alemanes avanzaron más lejos y más deprisa que ningún otro ejército moderno, capturando unos tres millones de prisioneros. Sin embargo, la Unión Soviética no se desplomó, como Hitler había predicho. Los objetivos estratégicos poco claros, la logística excesivamente forzada, la resistencia soviética inesperadamente dura y el terrible invierno ruso hicieron que los alemanes no lograran derrotar a su enemigo en 1941. De hecho, el Ejército Rojo pudo lanzar una contraofensiva en Moscú el 5/6 de diciembre, que tomo desprevenidos a los alemanes, rechazándolos más de 160 km en algunos lugares antes de que se estabilizara la línea.
Barbarroja le había costado al ejército alemán 1,1 millones de bajas. Solo ocho de las 162 divisiones del ejército oriental contaban con todos sus efectivos. Las pérdidas de vehículos también fueron elevadas. En la primavera de 1942 no había ninguna posibilidad de reanudar la ofensiva; los alemanes solo tenían recursos para un avance. Stalin y el alto mando soviético previeron que los alemanes reanudarían su asalto sobre Moscú y acumularon sus reservas en la región.
No obstante, con la entrada de los EE.UU. en la guerra en diciembre de 1941, Alemania se enfrentaba con la posibilidad de que se abriera un segundo frente y de una larga guerra de desgaste. Así, Hitler decidió avanzar en dirección sur hacia el Transcáucaso y los yacimientos petrolíferos, que suministraban
el 90% del combustible soviético. Esto privaría a los soviéticos de combustible y proporcionaría recursos para una guerra prolongada contra Inglaterra y los EE.UU. Planteó esta opinión en la directiva del Führer n.° 41 el 5 de abril de 1942, afirmando que: «Todas las fuerzas serán concentradas para las operaciones en el sector sur, con el fin de destruir al enemigo antes de alcanzar el Don, capturar los yacimientos petrolíferos del Cáucaso y los pasos a través de las montañas del Cáucaso».

batalla de stalingrado
Combatientes rusos

Operación azul

La Operación Azul, nombre en clave del plan, fue emprendida por el Grupo de Ejércitos Sur, que constaba de un millón de alemanes y 300.000 soldados aliados, respaldados por la Luftflotte 4 con 1.500 aeroplanos. Había dos ejes principales de avance: el Grupo de Ejércitos A se dirigiría al Cáucaso, mientras que el Grupo de Ejércitos B protegería el flanco noroeste del avance a lo largo de los ríos Don y Volga. La operación se inició el 28 de junio de 1942 y los alemanes realizaron inicialmente rápidos avances. Aunque consiguieron infligir una serie de contundentes derrotas a los soviéticos, Stalin había dado permiso al Ejército Rojo para intercambiar espacio por tiempo, y la retirada se realizó de forma ordenada.
El Grupo de Ejércitos A llegó a los yacimientos petrolíferos de Maikop el 9 de agosto, pero a partir de entonces el avance se hizo más lento, cuando se enviaron recursos al Grupo de Ejércitos B. Su principal formación era el 6.° Ejército, bajo el mando del coronel general Paulus, que avanzaba hacia la ciudad de Stalingrado, situada en el principal cruce del río Volga. El 23 de julio Hitler ordenó tomar la ciudad. Existían algunas razones militares para capturar Stalingrado, porque bloquearía un punto de partida para un contraataque soviético. No obstante, las motivaciones principales eran políticas y psicológicas. Capturar la ciudad que llevaba el nombre de Stalin sería de gran valor para la moral de Alemania y de sus aliados.

Stalingrado

Stalin también comprendía la importancia de la ciudad. El 12 de julio estableció el frente de Stalingrado, formado por el 62.°, 63.° y 64.° ejércitos. Una semana después la propia ciudad fue puesta en pie de guerra, aunque no habría evacuación en masa de la población, ya que Stalin creía que las tropas combatirían mejor por una «ciudad viva». El 23 de julio emitió la orden n.° 277, según la cual el Ejército Rojo no daría «ni un paso atrás». Los comandantes alemanes observaron un claro endurecimiento de la resistencia soviética, pero consiguieron abrirse camino a través del 64.° Ejército y cruzar el Don el 23 de agosto.
El mismo día, la Luftflotte 4 lanzó un masivo ataque aéreo sobre Stalingrado, causando 30.000 víctimas. Las primeras puntas de lanza alemanas llegaron al Volga por Rynok y penetraron en los barrios septentrionales de Stalingrado.
No obstante, el avance se hizo más lento en la ciudad. Así, el grueso del ejército de Paulus solo llegó a las afueras del centro de Stalingrado a principios de septiembre. El 4.° Ejército Motorizado (panzer) de Herman Hoth tuvo dificultades similares para alcanzar los barrios meridionales.

mapa de stalingrado
Mapa de Stalingrado

Las fuerzas enfrentadas

Los soviéticos estimaron que se enfrentaban con unos 170.000 hombres, 500 carros de combate y 3.000 piezas de artillería en el frente de 64 km en torno a Stalingrado y sus alrededores. Ellos mismos podían reunir unos 90.000 soldados, 120 carros de combate y 2.000 cañones. Los defensores del frente, más estrecho, de la propia ciudad se enfrentaban a un desequilibrio similar, con los 54.000 efectivos del 62.° Ejército defensor contra unos 100.000 alemanes. Estas cifras fluctuaron durante toda la batalla debido a las pérdidas y a los refuerzos, pero las relaciones de fuerzas se mantuvieron razonablemente constantes. El principal comandante alemán era Paulus, un excelente oficial y soldado capaz, aunque probablemente no estaba hecho para la encarnizada y desordenada batalla urbana de desgaste a la que se enfrentaba. Vasily Chuikov, al mando del 62.° Ejército, contrastaba con el pulcro y escrupuloso Paulus. Duro, grosero y empecinado, era el hombre perfecto para la penosa tarea que tenían por delante él y sus tropas.
Chuikov también había reflexionado mucho acerca de cómo iba a derrotar a su adversario. Los soviéticos habían elegido bien su terreno. En las campañas que precedieron a Stalingrado, los soviéticos habían demostrado ser táctica y operacionalmente inferiores en el combate en los amplios espacios abiertos de las estepas. La clave de los éxitos alemanes había sido la coordinación de su infantería y blindados, y un apoyo aéreo especialmente estrecho. Hasta este momento, habían evitado el combate urbano en las principales conurbaciones. No obstante, la necesidad militar, y la política, obligaba a los alemanes a combatir en un entorno en el que sus habilidades en la maniobra eran irrelevantes. Y lo que era más importante, su estrecho apoyo aéreo sería menos efectivo. Por el contrario, la demostrada tenacidad defensiva de los soviéticos, su habilidad en el combate a corta distancia y su voluntad de aceptar pérdidas constituirían ventajas considerables.

El mamayev kurgan

El primer intento alemán de tomar la ciudad se inició el 14 de septiembre con un asalto por dos flancos realizado por el Cuerpo LI en el centro y en el sur, respaldado por un avance desde los barrios del extremo meridional por el 4.° Ejército Motorizado. El objetivo era capturar los terrenos altos dominantes del Mamayev Kurgan, donde Chuikov tenía su cuartel general, y capturar el embarcadero central, dividiendo el 62.° Ejército en dos y aislándolo del reaprovisionamiento. Un ataque de artillería eliminó el CG de Chuikov, y los alemanes avanzaron sobre el Mamayev Kurgan, hacia la estación de ferrocarril n.° 1 de Stalingrado y los embarcaderos del río Volga. Chuikov envió sus últimas reservas tácticas y suplicó a su comandante del frente que le enviara la 13.a División de Guardias de Élite del mayor general Rodmitstev. La división tuvo que abrirse camino desde el embarcadero hasta la estación, y sobre las laderas sudorientales del Mamayev Kurgan. La estación cambió de manos 15 veces, ocupándola finalmente la 71.a División alemana el 19 de septiembre. Para entonces, la 13.a de Guardias, que había entrado en combate con 10.000 efectivos, solo reunía a 2.700.
Al sur de la ciudad, el 4.° Ejército Motorizado halló una intensa resistencia, que culminó en la batalla en torno al silo de cereales, donde 50 infantes de marina y guardias contuvieron a tres divisiones alemanas. No obstante, el 26 de septiembre, el 4.° Ejército Motorizado había alcanzado el Volga, y separó el 64.° del 62.° Ejército de Chuikov. El 6.° Ejército ocupaba la cresta del Mamayev Kurgan y realizó importantes avances en el centro. Paulus declaró que «la bandera de combate del Reich ondea sobre el edificio del Partido en Stalingrado», pero la batalla no había terminado.

Los cruces del volga

Aunque los combates continuaban en torno al Mamayev Kurgan, el principal esfuerzo alemán se desplazó al distrito de las fábricas el 27 de septiembre. Los ataques alemanes contra posiciones soviéticas situadas en torno a los complejos industriales de Octubre Rojo, Barrikady y las fábricas de tractores estaban destinados a capturar los embarcaderos que había tras ellos. Controlar el Volga era la clave de la batalla, porque era el cordón umbilical vital del 62.° Ejército. A pesar del dominio táctico de la Luftwaffe y los esfuerzos de la artillería germana, no consiguieron detener el flujo de suministros y hombres a través del río. Tras una semana de combates, el 6.° Ejército consiguió aislar la fábrica de tractores.
Tras una pausa en el combate los alemanes redoblaron sus esfuerzos en el distrito fabril, capturando finalmente Barrikady y la mayor parte de Octubre Rojo. A finales de octubre ocupaban el 90% de la ciudad, y tenían todas las áreas controladas por los soviéticos bajo el fuego. Sin embargo, esto solo se había logrado con un coste enorme. El 6.° Ejército estaba exhausto. El Ejército Rojo había aguantado todo lo que la Wehrmacht pudo arrojarle, y todavía se aferraba a las riberas del Volga. El 11 de noviembre Paulus lanzó su último asalto importante, de nuevo en el distrito fabril. Las tropas alemanas consiguieron alcanzar la ribera occidental del río.

rio volga staligrado
Río Volga en la batalla de Staligrado

El contrataque de zhukhov

Para mantener el ímpetu durante las siete semanas de combate casa por casa, el mando alemán redujo la longitud del frente defendido por el 6.° Ejército y por el 4.° Ejército Motorizado, dejando los flancos cubiertos por fuerzas italianas y rumanas. Stalin había encomendado al general Georgi Zhukhov (1896-1974) la organización de un contraataque para aislar al 6.° Ejército en Stalingrado. Acumuló un millón de hombres y 900 carros de combate detrás del Volga, sin ser detectado por los alemanes. Zhukhov lanzó su asalto, la Operación Urano, el 19 de noviembre. Tres ejércitos del frente suroccidental del general Vatutin aplastaron al 3.er Ejército rumano y el frente de Yeremenko barrió al 4.° Ejército rumano en el sur. Ambos frentes se reunieron en Kalach el 23 de noviembre, completando una envolvente que atrapó a unos 250.000 soldados alemanes y del Eje en Stalingrado.
Paulus pidió permiso para abrirse camino, pero Hitler se negó. El jefe de la Luftwaffe, Herman Goring, se comprometió a aprovisionar al 6.° Ejército por el aire, y Hitler ordenó al mariscal de campo Von Manstein (1887-1973) que preparara un contraataque para socorrer a las tropas atrapadas de Paulus. La Operación Tormenta de Invierno, iniciada el 12 de diciembre, tenía que cubrir unos 100 km. Fue detenida a unos 60 km al sur de Stalingrado. Entre tanto, Zhukhov lanzó su ofensiva, con el nombre de «Pequeño Saturno», amenazando a la posición alemana en el sur. Tormenta de Invierno era la última esperanza del 6.° Ejército. La Luftwaffe apenas consiguió descargar un tercio
de las provisiones necesarias y, desde el 10 de enero, la posición alemana se vio cada vez más constreñida por la Operación Anillo, el frente del Don bajo el mando del general Rokossovsky y su intento de cerrar la bolsa. Los soviéticos quedaron impresionados por la resistencia de los defensores alemanes. No obstante, tomaron aproximadamente la mitad de la bolsa en una semana y, tras la caída del último aeródromo, Paulus pidió permiso a Hitler para rendirse. Le fue denegado. El 29 de enero los alemanes se habían visto reducidos a dos bolsas en la ciudad, una en torno a los almacenes Unimag en el centro y la otra en el distrito fabril. El 31 de enero Hitler ascendió a Paulus a mariscal de campo. Las implicaciones eran evidentes; ningún comandante alemán de ese rango había sido capturado vivo. Sin embargo, Paulus se rindió. Las bajas alemanas en Stalingrado fueron de unos 200.000 hombres, y 110.000 efectivos del 6.° Ejército quedaron cautivos de los soviéticos. Solo 5.000 llegaron a regresar a casa.

Secuelas

Stalingrado fue una inflexión decisiva en la guerra contra Alemania. El ejército soviético había derrotado a la Wehrmacht. Aunque Alemania mantendría una ventaja táctica, en Stalingrado los soviéticos mostraron una mayor comprensión del nivel operacional y estratégico de la guerra. El Ejército Rojo había atraído a la Wehrmacht a una batalla de desgaste. Sin embargo, también había sido capaz de lanzar una operación móvil «maniobrera» a gran escala, que destruyó al 6.° Ejército. La victoria de Stalingrado iría seguida de muchas más.

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