rostro neandertal

Hombre de Neanderthal

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La mayor documentación existente sobre el Paleolítico Medio es aquella relacionada con el hombre de Neanderthal, un homínido originario de Europa central y meridional que, con el tiempo, llegó a expandirse por Oriente Próximo y Asia central.
Para algunos autores, se trata una especie no relacionada con el Homo sapiens, el Homo neanderthalensis, que evolucionó a partir de homínidos europeos autóctonos, como el Homo heidelhergensis. Esta teoría, sin embargo, cuenta cada vez con menos partidarios y, en su lugar, toma fuerza la que considera al hombre de Neanderthal y al hombre de Heidelberg como dos subespecies de Homo sapiens, que si bien estarían emparentadas con el hombre moderno, no habrían intervenido en su aparición. Según postula este segundo modelo, el Homo sapiens neandathalensis desarrolló las características físicas que lo diferencian del resto de Homo sapiens debido a su aislamiento geográfico y a las condiciones ambientales a las que tuvo que enfrentarse.
Los restos hallados indican que el hombre de Neanderthal, bautizado así por un yacimiento situado en este valle alemán, comenzó a poblar Europa hace unos 130.000 años. Según se desprende de las últimas investigaciones realizadas, sin embargo, los inicios de su industria lítica, el Musteriense. están vinculados con las últimas manifestaciones del período Achelense, lo que situaría el comienzo del Paleolítico Medio europeo y, quizás, de la historia del Neanderthal, en hace unos 200.000 años.
Pese a emerger en un período interglaciar de bonanza climática, el Homo sapiens neandertlialensis pronto tuvo que adaptarse a las bajas temperaturas y al ambiente gélido que trajo consigo la glaciación de Würm, hace unos 80.000 años. Esto determinó su evolución biológica, pero también la adopción de un modo de vida distinto del de sus antecesores.

Rasgos del Hombre de Neanderthal

El Homo sapiens neanderthalensis estaba dotado de una fornida estructura ósea, por lo que necesitó de una gran masa muscular para moverla. Su mentón era poco desarrollado, su nariz ancha, la frente oblicua y el cráneo alargado. Estos y otros rasgos lo distancian claramente del hombre moderno.

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Hombre de Neanderthal

Un homínido inteligente

Con una capacidad craneal media de más de 1500 cm3, el hombre de Neanderthal no fue un homínido tan primitivo como tradicionalmente se ha pensado. Según parece, pudo desarrollar un lenguaje articulado y complejo, y tener la capacidad necesaria para la abstracción y la producción artística. Cráneo de un Neanderthal hallado en Gibraltar, probablemente uno de sus últimos refugios en el continente europeo.

Alimentación del Hombre de Neanderthal

Debido a la escasez de plantas, por ejemplo, el Neanderthal basó su subsistencia en la caza de mamíferos de mediano y gran tamaño -como por ejemplo el caballo, el rinoceronte lanudo o el mamut- compitiendo así con el resto de depredadores de la Edad del Hielo. Su dependencia de las especies migratorias, además, forzó que siguiera practicando el nomadismo, pero aprendió a conservar la carne, ahumándola o salándola, para poder sobrevivir en los duros períodos de escasez.

Protección del medio ambiente

A diferencia del Homo erectus, por otra parte, las comunidades de neanderthales ocuparon las cuevas superficiales y los abrigos rocosos para protegerse del frío. Por regla general, en las cavernas habitadas por el Homo sapiens neanderthalensis, se han hallado restos de hogueras, cercados parcialmente de piedras, así como acumulaciones de huesos y herramientas. En las zonas carentes de refugios naturales, como la estepa rusa, se han descubierto también cabañas construidas con huesos de mamut.

Evolución tecnológica

Respecto a la industria lítica, que como se explicó, recibe el nombre de Musteriense – en relación con los yacimientos de Le Moustier en la Dordoña francesa – , los neanderthales crearon la mayor parte de sus herramientas utilizando la llamada técnica Levallois, practicada ya en el período Achelense tardío. Esta técnica permitía obtener una gran cantidad de piezas con filo a partir de un único volumen de piedra. Para hacerlo, primero tallaban el canto hasta darle una forma estándar y, posteriormente, lo golpeaban con precisión hasta extraer las lascas que, con la forma y el tamaño requeridos, serían convertidas en hachas de mano, denticuladas o raedoras.
Pese a su desarrollo y amplia distribución, el Homo sapiens neanderthalensis acabó extinguiéndose hace unos 30.000 años. Su desaparición coincidió con la llegada al continente europeo de otra subespecie humana que, surgida de forma casi paralela en África, pronto demostró tener una capacidad de adaptación mucho mejor: el Homo sapiens sapiens.

La aparición de los ritos funerarios

Los neanderthales constituyeron sociedades complejas, con fuertes lazos entre sus miembros -se ha comprobado, por ejemplo, que cuidaban de los individuos heridos-. Por otra parte, fueron los primeros humanos que sepultaron a sus difuntos. Los enterramientos se realizaban en fosas protegidas con losas, excavadas casi siempre en las mismas cuevas o abrigos que servían de habitáculo. Estas ancestrales sepulturas han sido halladas tanto en Europa, especialmente en Francia, como en el Próximo Oriente. En Shanidar(Irak), por ejemplo, se descubrió una fosa rodeada con piedras que contenía nueve esqueletos de neanderthales, dos adultos y siete niños; estos cuerpos, según parece, habían sido depositados sobre un lecho de flores. No se descarta, al hablar de costumbres funerarias, que los neanderthales también practicaran rituales de canibalismo. En la Grotta Guattari, en Italia, se encontró un cráneo dispuesto entre piedras que había sido abierto para extraerle el cerebro. Para algunos expertos, se trataría de evidencias de una práctica ritual; para otros, son los restos de un Neanderthal devorado por un carnívoro.

El niño de Lapedo

En 1908, te hallado en esta localidad lusa un esqueleto con los rasgos faciales de un humano moderno y la estructura ósea de un Neanderthal, prueba del mestizaje entre ambas subespecies.

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Reproducción del Niño de Lapedo
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