Shamash: deidad sumeria y babilónica

Los sumerios

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Los sumerios fueron unos pioneros, tanto en la escritura como en las matemáticas. También construyeron magníficos edificios, incluidas esas enormes pirámides escalonadas llamadas zigurats. También produjeron una notable artesanía, esculpiendo pequeñas estatuas y taraceados con diferentes piedras preciosas.
Nadie sabe cómo alcanzaron los sumerios semejante prominencia en una región tan estéril. A pesar de que cuando los dos grandes ríos de la región -el Tigris y el Éufrates- inundaban sus orillas proporcionaban un limo de gran riqueza para el cultivo, no se trataba de una zona bendecida con muchos recursos naturales. La madera era escasa y no había piedra para construir, ni metales para hacer herramientas o armas.
No obstante, la ciudad Sumeria poseía un buen suministro de alimentos, sobre todo aves silvestres y peces. Además, con el paso del tiempo los sumerios aprendieron a sacar mejor partido de sus ríos. Excavaron canales, albercas y levantaron presas, de modo que fueron capaces de llevar agua a sus campos y producir varias cosechas anuales. Para llevar a cabo proyectos como éste necesitaron una buena organización y gobierno, cualidades que pudieron haber ayudado a crear las primeras ciudades.

Apogeo y crisis de los sumerios

A partir de aproximadamente 3500 a.C. en adelante, las ciudades Sumerias crecieron en tamaño e importancia. Entre ellas estaban Ur, Eridu, Lagash, Uruk y Nippur. Los habitantes de esas ciudades se consideraban a sí mismos como sumerios, pero no existía un gobierno central que los congregara a todos. En vez de ello, cada ciudad era el centro de su propio y pequeño estado, de un modo semejante al de las ciudades-estado de la antigua Grecia. En ocasiones, una ciudad concreta se hacía más poderosa que las demás y las dominaba. Luego el poder pasaba a otra.
No sabemos qué forma de gobierno tuvieron estas ciudades al principio. Tiempo atrás, se creyó que los restos de los grandes templos indicaban que eran los sacerdotes quienes gobernaban sus respectivas ciudades. Aunque en la actualidad ya no se piensa que ése fuera el caso, muchos historiadores siguen creyendo que los grandes templos tuvieron un papel principal en la vida de sus conciudadanos.
En un momento dado, puede que en torno a 2800 a.C, aparecieron reyes como gobernantes de las ciudades. La palabra sumeria para «rey» es lugal, que literalmente quiere decir «gran hombre». Es posible que originalmente un lugal fuera nombrado durante una época de crisis, como una guerra, y que en la época que nos ocupa el cargo se convirtiera en permanente. Las ciudades Sumerias continuaron existiendo como entidades independientes hasta 2370 a.C., cuando se produjo el desastre: la región fue invadida y conquistada.

La era de Sargón

El líder de esa invasión fue Sargón, rey de Acad, un estado que se encontraba unos 240 kilómetros al norte de Sumer. Sargón era descendiente de los grupos semitas que habían emigrado a Mesopotamia siglos antes. Según la leyenda, la madre de Sargón abandonó a su hijo dentro de una cesta en el río Eufrates. Fue rescatado por un pastor, que lo crió.
Sargón creció y se convirtió en un poderoso líder. No sólo conquistó Mesopotamia, sino también partes de Siria. Se construyó una capital en Acad e hizo del acadio la lengua franca de la región.
El reinado de la familia de Sargón sobre la región duró hasta aproximadamente el año 2200 a.C., cuando fue invadida por un pueblo montañés, los guteos. Tras un siglo de caos, los sumerios volvieron a recuperar el poder guiados por un rey de Ur llamado Ur-Nammu. Durante los siguientes cien años la región prosperó. Se construyeron templos, se introdujeron pesos y medidas estandarizados y se comenzó a utilizar un nuevo calendario. En el 2000 a.C. aproximadamente, los elamitas invadieron la región desde el este y destruyeron Ur, con lo que terminó la era de Sumer.

Sargón: Rey de los sumerios
Sargón: Rey de los sumerios

Los logros sumerios

Arquitectura de los sumerios

Los sumerios eran unos constructores y arquitectos muy hábiles. Sus ciudades estaban sólidamente construidas, con fuertes muros de defensa. En el interior había grandes templos y palacios, distribuidos por entre las calles repletas de casas. Los edificios se hacían principalmente de adobes, aunque también se utilizaban ladrillos más fuertes, cocidos al fuego. Las casas de la gente común eran de un solo piso, mientras que los ricos tenían viviendas más grandes y de dos pisos, con habitaciones más espaciosas y una zona para los esclavos. El segundo piso también contaba con un balcón.
Para ayudarlos en la construcción y traslado de materiales y bienes, los sumerios utilizaron la rueda, siendo el primer pueblo del mundo en hacerlo. Tenían carros de dos y de cuatro ruedas, de los que se han descubierto pequeñas maquetas de bronce. Aparte de los carros utilizados en la agricultura y la construcción, también tenían carros de guerra.

Sociedad de los sumerios

La sociedad sumeria estaba dividida en diferentes clases, con el rey, los sacerdotes y los nobles situados en la parte más alta y los esclavos en la parte más baja. Entre ambos extremos se encontraban los mercaderes, los artesanos y los granjeros. Los reyes dirigían la guerra, impartían justicia y se aseguraban de que los canales, presas y albercas -vitales para mantener la tierra bien irrigada- estuvieran bien mantenidos. Parece que, en sus primeros tiempos, los sumerios elegían a sus reyes, pero al final la realeza pasó de una generación a otra de forma hereditaria.
Para los sumerios ricos, no todo en la vida era trabajar. Podían permitirse espléndidos banquetes y contratar músicos que tocaran liras, arpas o tamboriles para divertir a sus invitados. A lo largo del año también se celebraban fiestas religiosas, especialmente la que conmemoraba el Año Nuevo, que duraba varios días. Por otra parte, el descubrimiento en Ur de un tablero de juego y sus piezas demuestra que los sumerios también disfrutaban con juegos de mesa.

Artesanía de los sumerios

Escultura sumeria
Escultura sumeria

Los artistas y artesanos sumerios se organizaron agrupándose en gremios para apoyarse unos a otros.
Los trabajos que producían eran de una extraordinaria calidad. Los orfebres eran capaces de martillear el oro hasta formar finas láminas, que luego cortaban con forma de hojas o estrellas. Los escultores creaban pequeñas estatuas utilizando un sistema que se conoce como de la cera perdida. Para ello se moldeaba con cera un figura, que se colocaba dentro de un recipiente y luego se recubría de arcilla. Finalmente se calentaba todo para que la cera se derritiera y saliera por unos agujeritos dejados ex profeso para ello. Esto dejaba un molde hueco de arcilla cocida. En su interior se introducía metal fundido que, al solidificarse, adoptaba la forma de la figura de cera.

Los primeros escritos

Según fueron creciendo en tamaño las ciudades sumerias, su organización se hizo más compleja. Surgió la necesidad de llevar registros cuidadosos, lo que a su vez creó la necesidad de la escritura. La primeras muestras escritas del mundo se han encontrado en tablillas de arcilla en Uruk. Están fechadas en 3300 a.C. y consisten en listados y cuentas.
Al principio, la escritura se realizaba mediante pequeños dibujos; por ejemplo, la imagen simplificada de la cabeza de un buey significaba «buey». Con el tiempo estos dibujos evolucionaron y se volvieron más abstractos. Se realizaban presionando un estilo con forma de cuña, o «cuneiforme», sobre tablillas de arcilla húmeda, que luego se dejaba endurecer. También se utilizaban pequeños cilindro-sellos inscritos. Se hacían rodar sobre la arcilla húmeda para producir imágenes y texto, utilizados a menudo para sellar documentos oficiales.
El sistema de las palabras-signo se fue transformando lentamente para poder expresar también ideas más complejas. La imagen de una estrella, por ejemplo, originalmente sólo significaba «estrella»; pero después pasó a poder significar «rey» y, más tarde aún, también «alto». El sumerio fue la primera lengua en ser escrita con signos cuneiformes. No obstante, tras la conquista de Sargón, el cuneiforme se utilizó para escribir la lengua acadia.
Según iban aumentando las habilidades sumerias, se hizo importante enseñar a los jóvenes esas mismas habilidades. Al principio, los responsables de la educación de los jóvenes eran los sacerdotes del templo. No obstante, con el paso de los años las escuelas terminaron por escapar de su influencia directa. Pruebas halladas en un colegio de Ur, fechadas sobre 1800 a.C., demuestran que los alumnos aprendían a leer, a escribir y aritmética. Entre las tabillas de arcilla allí descubiertas, había algunas que contenían tablas de multiplicar. No obstante, la educación era estrictamente práctica y su intención era producir los escribas, mercaderes u hombres de negocios del futuro.

Los templos

Las ciudades sumerias estaban dominadas por unas enormes pirámides escalonadas conocidas como zigurats. El templo era, de hecho, un gran complejo, casi como una pequeña ciudad en sí mismo, con cocineros, cerveceros, jardineros, herreros, escribas y personal administrativo, que lo mantenían en marcha. Se conserva un documento donde se dice que el templo de Lagash tenía que proporcionar pan y cerveza a 1.200 personas al día. Evidentemente, el templo también era el centro religioso de la ciudad, dedicado a su dios tutelar. Los sacerdotes realizaban los ritos necesarios y celebraban las fiestas sagradas. También recitaban oraciones, cantaban himnos y sacrificaban animales. Los sacerdotes eran considerados sirvientes del dios, al que se creía residente en el propio templo.

Marduk: dios sumerio y babilónico
Marduk: dios sumerio y babilónico

La agricultura sumeria

La mayoría de los sumerios trabajaban como agricultores. Dado que la tierra era seca y llovía poco, transportaban el agua desde los ríos hasta los campos mediante canales artificiales. De hecho, el primer canal conocido del mundo fue excavado por los sumerios. Fue construido por orden del gobernador de Lagash en torno a 2500 a.C, y todavía es posible verlo en la actualidad como parte del canal Al-Gharrif. Los sumerios también excavaron pequeños canales de irrigación y presas.
La cebada era el cereal más importante, pero los sumerios también cultivaban cebollas, dátiles, pepinos, granadas y melones. Para arar la tierra de sus campos utilizaban un arado sencillo de madera, al que ataban un tubo para poder esparcir las semillas. Criaban ovejas por su lana y bueyes por su capacidad para arrastrar arados y carros, además de por su piel. Los sumerios también criaban cerdos y cabras, además de onagros para tirar de los carros de guerra.

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