Invasiones de vikingos

Los vikingos

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Durante más de 400 años, los vikingos lanzaron una continua sucesión de violentas incursiones contra las ciudades y poblados costeros de Europa, ganándose una terrible reputación que han conservado hasta la actualidad.
Los vikingos eran descendientes de los pueblos germánicos que comenzaron a desplazarse hasta la región europea hace 4.000 años. Se asentaron en Escandinavia, una región que incluye Dinamarca, Noruega y Suecia. A finales del siglo VIII d.C. su población estaba creciendo rápidamente y puede que no hubiera suficientes tierras de calidad en sus territorios como para mantenerla. Quizá por esa razón se dedicaron al saqueo, pero también es probable que muchos vikingos jóvenes vieran en ello un modo rápido y fácil de conseguir riqueza y honores.

Invasiones vikingas

Los vikingos noruegos comenzaron sus incursiones en la década de 790, atacando las costas de Inglaterra, Irlanda y Escocia. Los guerreros solían aparecer de repente, en pequeños grupos de barcos, saltando a tierra con sus lanzas, espadas y hachas. Saqueaban poblados, iglesias y monasterios para, seguidamente, tan deprisa como habían venido, hacerse de nuevo a la mar. Pronto se les unieron los vikingos daneses, que invadieron Inglaterra en el año 865. Conquistaron gran parte del país, pero fueron obligados por el rey Alfredo el Grande a asentarse en la región este, que pasó a conocerse cono Danelaw.
Por esas fechas, los noruegos y daneses habían saqueado y quemado ciudades en Francia, Bélgica, Holanda, Italia y España, aunque no se asentaron permanentemente en estos países en grandes cantidades, como había sucedido en Gran Bretaña.
No obstante, los vikingos suecos viajaron a lo largo de los ríos del este de Europa para establecer centros comerciales y, a finales del año 800, las ciudades eslavas de Novgorod y Kiev eran fortalezas vikingas. El principal grupo vikingo implicado en esa exploración fueron los rus y de ellos recibe su nombre la moderna Rusia.

Mapa de las invasiones vikingas
Mapa de las invasiones vikingas

Los Drakkars

Para poder llevar a cabo sus incursiones, los vikingos desarrollaron unos robustos y rápidos barcos de guerra. En la antigüedad, los escandinavos utilizaban frágiles canoas y barcas, hechas de piel de animal tensada sobre un armazón de madera. Ahora, sin embargo, los vikingos construían los poderosos barcos por los que se hicieron famosos, los drakkars. Estos estrechos navíos realizados con planchas de roble, en vez de piel de animal, poseían una quilla continua y una gran vela central. Para construir cada barco se necesitaba un equipo especializado.
Los drakkars vikingos tenía hasta 30 remos, cada uno manejado por un remero, en cada borda del navío. Los remos eran utilizados cerca de la costa, cuando se necesitaba una punta de velocidad o cuando había poco viento. Cada drakkar poseía una única vela, hecha de basta tela de lana reforzada con tiras de cuero, utilizada por lo general en mar abierto. Los barcos vikingos podían navegar en aguas poco profundas, lo que los hacía muy prácticos para remontar ríos o navegar cerca de la costa. Eran lo bastante ligeros como para ser cargados o arrastrados por tierra cuando ello era necesario. Los arqueólogos modernos saben mucho sobre drakkars porque en ocasiones los vikingos los enterraban con famosos guerreros.

Drakkars: Barco vikingo
Drakkars: Barco vikingo

Sociedad de los vikingos

La mayoría de los vikingos eran hombres libres y muchos de ellos campesinos, que cultivaban cereales, fruta y verduras, además de criar reses, cerdos, ovejas y cabras. Los mercaderes creaban asentamientos cerca de la costa, tanto en Escandinavia como cuando viajaban. Las casas de madera tenían techos cubiertos de turba. Las primeras ciudades tenía mercados, en donde la gente comerciaba con pieles, hierro y telas. Los hombres libres también comerciaban con esclavos, que por lo general eran prisioneros que habían sido capturados en incursiones. Los esclavos trabajaban a menudo como peones o sirvientes en las granjas y talleres. Tenían pocos derechos y sus hijos nacían esclavos. Por encima de los hombres libres y los oprimidos esclavos estaban los vikingos nobles. Entre ellos se contaban quienes tenían una gran riqueza o quienes descendían de renombrados guerreros. Los más poderosos eran jefes que controlaban grandes zonas de la región. En torno al año 890, Haroldo Pelobonito se convirtió en el rey de Noruega tras haber derrotado a muchos reyes y jefes locales.
En el siglo IX, los vikingos noruegos habían comenzado a asentarse en Islandia, donde llevaban una vida más independiente y podían escapar del creciente poder del rey. La Islandia vikinga era una especie de república, donde las leyes eran aprobadas por una asamblea, llamada althing, que se reunía en una rocosa llanura cada solsticio de verano. En otros lugares del mundo vikingo, las comunidades contaban con un consejo de gobierno llamado thing. Estaba compuesto únicamente por hombres libres; ni las mujeres ni los esclavos tenían derecho a hablar en él. El thing tenía tanto poder que podía decidir, incluso, quién debería ser el rey. Hacía las leyes, organizaba juicios para juzgar a los criminales y decidía si la comunidad debía ir a la guerra.

Las casas vikingas

Casa vikinga
Casa vikinga

Los vikingos construían diferentes tipos de casas, dependiendo de los materiales disponibles en la región. La mayoría de ellas eran estructuras de una sola planta y una sola habitación. Los muros eran por lo general de madera, con una única puerta y sin ventanas, para mantener el calor del hogar. El tejado de doble vertiente podía tener tejas de madera o de paja. Las casas de Islandia y otros lugares tenían los tejados formados por una gruesa capa de turba.
En los asentamientos agrícolas había a menudo una gran casa en el centro, en donde la familia y sus trabajadores vivían juntos. Dentro de la oscura y ahumada casa había bancos de madera a lo largo de los muros, donde la gente se sentaba durante el día y dormía durante la noche. Las mujeres eran las encargadas de la casa y también de la granja, si sus esposos estaban participando en una incursión o comerciando.
Durante más de 300 años, los vikingos tuvieron una gran influencia en toda Europa, sobre todo en Inglaterra y Francia. Su última invasión de Inglaterra tuvo lugar en 1066, justo unas semanas antes de que fuera conquistada por los normandos, que eran descendientes de colonos vikingos asentados en el norte de Francia. Guillermo el Conquistador, que se convirtió en rey de Inglaterra tras derrotar al rey Haroldo en la batalla de Hastings, era descendiente del jefe vikingo Rollo, que había realizado incursiones por Francia y fundado el ducado de Normadía en el año 911.
Los asentamientos vikingos también tuvieron una influencia duradera en Islandia y en la actualidad esta septentrional isla todavía conserva algunos elementos de cultura vikinga. En Escandinavia, los tres reinos vikingos acabaron por convertirse en las actuales naciones de Dinamarca, Noruega y Suecia.

Las exploraciones vikingas

Los vikingos eran expertos navegantes y marineros, por lo que no es sorprendente que fueran responsables de algunos de los mayores logros exploratorios del mundo antiguo.
Uno de los grandes exploradores vikingos fue Erik el Rojo. En torno al año 980 fue exiliado de su hogar en Islandia y decidió navegar hacia el oeste. Tomó tierra en un lugar helado e inhóspito al que llamo Groenlandia («Tierra verde», con la esperanza de alentar a otros a seguirlo). Se asentó en ella y, cuando terminó su exilio, regresó a Islandia y convenció a un grupo de aventureros para que volvieran con él y crearan una gran colonia. Los asentamientos vikingos en Groenlandia duraron varios siglos.
Quizá el mayor explorador vikingo sea el segundo hijo de Erik, Leif Eriksson, conocido también como Erik el Afortunado. Algún tiempo después del año 1000 partió desde Groenlandia hacia el oeste, cruzando el océano Atlántico. Desembarcó en un lugar al que llamó Helluland, que significa «tierra de piedras planas». Probablemente fuera la isla de Baffin, en el actual Canadá. Los exploradores navegaron seguidamente hasta Markland («tierra de bosques»), que probablemente fuera El Labrador, en la zona continental del Canadá.
Finamente, los vikingos alcanzaron Vinland («tierra de vino»), en donde crecían uvas silvestres. Puede que se tratara de la isla de Terranova, donde se han encontrado restos vikingos, aunque algunos historiadores creen que Vinland era la actual Maine. Este gran viaje de descubrimiento tuvo lugar 400 años antes de que Cristóbal Colón cruzara el Atlántico.

Odin
Odin

 

Los dioses vikingos

Los vikingos creían en un gran número de dioses. El más importante de ellos era Odín. Era el rey de todos los dioses escandinavos y se creía que vivía en un lugar llamado Asgard, la casa de los dioses. Era el dios de la guerra y la muerte, además de inspiración para los feroces guerreros vikingos conocidos como bersekers, que se juntaban para generar juntos una frenética rabia antes de lanzarse al combate desprovistos de armadura.
El hijo mayor y más poderoso de Odín era Thor, de barba pelirroja, el dios del trueno, los rayos y el viento. Era el dios vikingo más popular debido a su supuesto poder sobre el clima, que tenía un importante efecto en la vida diaria de las personas. En inglés el jueves, «Thursday», se llama así en honor de Thor, mientras que el viernes, «Friday», recibe su nombre de Frigg, su madre.
A finales del siglo X el contacto con los cristianos europeos había terminado con la mayoría de las creencias escandinavas. En torno al año 960, el rey Haroldo Dienteazul se había convertido al cristianismo y los colonos de Islandia no tardaron en votar a favor de hacer lo mismo.

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