Horacio

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Horacio o su nombre completo Quinto Horacio Flaco es un poeta latino, nacido en Venosa en el siglo 1 a.C., cuya obra conforma, con la Eneida de Virgilio, el más influyente y rico legado de la literatura de la Roma clásica. Como soldado al servicio de Bruto, participó en las guerras civiles que agitaron el Imperio romano tras el asesinato de Julio César y, al término de aquéllas, fue amigo íntimo del emperador Octavio Augusto y del protector por excelencia de las artes, Mecenas.

Acontecimientos importantes de Horario

65 a. C. Nace en Venosa, en el sur de Italia.
42–44 a.C. Durante su estancia en Grecia, se enrola en el ejército de Bruto, junto al que luchará contra Marco Antonio y Octavio.
39 a.C. Tras la derrota de Bruto y Casio, con sus bienes confiscados, llega a Roma, es amnistiado y traba estrecha amistad con Mecenas y Octavio.
23 a.C. Publica las Odas.
8 a.C. Muere en Roma y es enterrado en la colina Esquilma, junto a Mecenas.

Influencia de Horacio

Horacio
Horacio

Ejemplo de las virtudes de la moderación y de la búsqueda de equilibrio, tanto en el arte como en la vida, Horacio ha sido durante siglos, y sobre todo a partir del renacimiento, el más preciado, junto con Virgilio, de los poetas de la era de Augusto.
Sabemos de su vida más que de la de cualquiera de los poetas de la Antigüedad, porque sus obras recogen los pormenores de su carácter y el de sus amigos, las variaciones de su humor, sus costumbres sexuales, las circunstancias amables o dolorosas que le tocó vivir.

Nacimiento y estudios

Nacido en Venosa, Apulia, el 8 de diciembre del año 65 a.c., Quinto Horacio Flaco era hijo de esclavos. Antes de su nacimiento, su padre había logrado emanciparse y ya tenía una modesta propiedad con cuyos frutos pudo realizar el más preciado de sus sueños, enviar a su hijo a estudiar a Roma. Alrededor de los diez años, Horacio se encuentra en la escuela del reputado Orbilio, que unía a su conocimiento de la retórica y la filosofía una firme creencia en las virtudes del castigo corporal. No obstante sufrir con frecuencia duras azotainas, Horacio adquiere una sólida formación, y a los veinte años se marcha a la capital cultural, Atenas, donde asiste a las clases de la Academia.
Son los años agitados de las guerras civiles que preceden el fin de la república romana.

Enrolamiento en el ejercito

Horacio o Quintus Horatius
Horacio o Quintus Horatius

En Atenas se encuentra Bruto acompañado de Casio, preparando sus fuerzas para el enfrentamiento con Marco Antonio y Octavio (más tarde Augusto), tras la muerte de César a manos de los primeros en el año 44 a.C.
Persuadido por el acendrado republicanismo de Bruto, el joven Horacio se integra a sus fuerzas con el cargo de tribunus militum, responsabilidad pocas veces ofrecida a un hijo de liberto. Dos años más tarde, en noviembre del 42, los asesinos de Julio César son derrotados en Filipos y muertos ambos. Cuando el poeta vuelve a Italia, ya bajo el control de Octavio, encuentra que las pocas tierras de su padre han sido confiscadas y entregadas a los soldados de los vencedores.
Sin embargo, Horacio se dirige a Roma, donde conoce a Virgilio y empieza una profundísima amistad. Para entonces, Horacio ya ha comenzado, siguiendo el modelo del poeta Lucilio, las escritura de sátiras en hexámetros dactílicos. Íntimo del autor de la Eneida y próximo al círculo del magnate Gayo Mecenas y Octavio, Horacio se beneficia de una amnistía general en el 39 a.C. y cuatro años más tarde da a conocer el conjunto de diez sátiras.
A los treinta años el poeta es un hombre afable, corpulento, de baja estatura, de exquisito humor; Suetonio cuenta que amaba el sol, se lamentaba de sus prematuras canas y pedía perdón por sus accesos de irritación: la tradición lo pinta enamoradizo, atraído por los cuerpos jóvenes y la buena comida. Son los años en que Octavio se obstina en convertirlo en su secretario, a lo cual Horacio se negará siempre.

Apogeo de Augusto, madurez de Horacio

Su amable equidistancia respecto del poder no impide que el rico Mecenas le obsequie con una finca en el campo, a unos veinticinco kilómetros de Roma. Allí acabará la redacción de los Epodos, diecisiete poemas en versos yámbico y dactílico que se publicarán en el 31 a.C., meses después de la derrota de Antonio y Cleopatra en Accio. Así, los años de apogeo de Augusto coinciden con la plena madurez de Horacio; en el 23 a.C. publica las Odas, primera entrega de ochenta y ocho poemas que completará luego, en el 17 a.C. Escritas en una riquísima variedad métrica, constituyen un conjunto de canciones de amor, amistad y banquetes, de celebraciones guerreras y autobiográficas de gran ironía y fuerza.
A partir de entonces, Horacio goza en el imperio de un prestigio sólo parangonable al de Virgilio; además de su casa en el campo, dispone de otra en Roma, donde seguramente pasa la primavera y se reúne con sus amigos y protegidos. Son esos años, entre el 20 y el 18 a.C., los que se fijan como el momento de composición de una de las obras clásicas de mayor influencia en la historia de la cultura de Occidente. Se trata de su Epístola a los Pisones, conocida luego como Arte poética, al que Goethe tenía por uno de los legados más ricos y enigmáticos de la tradición latina. Al mismo tiempo, Horacio compone el Canto secular en honor de Augusto, en el 17 a.C., y la última de sus Odas, cuatro años más tarde.

Fallecimiento de Horacio

En el 19 a.C. había muerto Virgilio; en el 8 a.C. fallece su amigo Mecenas, quien, en su lecho de muerte, ruega al emperador que cuide al poeta superviviente. Dos meses más tarde, tras hacer testamento en favor de Octavio Augusto, muere Horacio y es enterrado en lugar próximo a la tumba de Mecenas.

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