Jakob Fugger

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Jakob Fugger o también conocido como Jakob II el Rico, fue miembro de la ambiciosa familia de los Fugger, célebre estirpe de hombres de negocios, que en el siglo XVI y comienzos del XVII estuvo estrechamente vinculada a las operaciones financieras del imperio de Carlos I, el mayor y más poderoso del mundo en aquella época. Protagonistas de una fulgurante ascensión, desde la modesta posición de artesano hasta el control absoluto de la banca y la minería durante el reinado del emperador Maximiliano I, debe señalarse a los Fugger como un brillante ejemplo de éxito empresarial y de iniciativa privada.

Acontecimientos importantes de Jakob Fugger

1459 Nace Jakob Fugger, el hijo menor de Jakob el Viejo.
1487 Ulrich, primogénito de éste, empieza a conceder préstamos. Muy pronto se le asociarán Georg y Jakob, sus dos hermanos.
1510 Jakob, tras la muerte de Ulrich, pasa a dirigir la hacienda familiar.
1514 Concede un anticipo de dinero al papado.
1519 La familia financia la elección de Carlos I como rey de Alemania. A partir de ese momento, el destino de la empresa de los Fugger irá unido al de la corona española.
1525 Muere Jakob II.

Nacimiento

Jakob Fugger nació en 1459. Era descendiente de una familia de tejedores de Graben (Suabia) y nieto de Johannes Fugger, el fundador, que estableció en Augsburgo la semilla de la gran hacienda familiar, unos talleres de pañería. Hijo de Jakob el Viejo, la primera vocación de Jakob II el Rico fue la eclesiástica, por lo que inició un poco tarde su aprendizaje como empresario. No tardó en dar muestras de una extraordinaria aptitud para el comercio, al igual que sus hermanos Ulrich y Georg. Fue el primero de éstos quien había introducido a la familia en el negocio de las finanzas, al convertirse en el banquero de los Habsburgo.

Inicio de la asociación en la banca y minería

Desde 1487 empezaron los Fugger a hacer anticipos, reembolsables en plata de las minas del Tirol, a un príncipe de la casa de Austria, el archiduque Segismundo, constituyéndose en nobles competidores de la tradicional aptitud negociadora de los banqueros judíos. Los Fugger concedieron igualmente préstamos de gran cuantía a Maximiliano I, que al poco tiempo fue elegido emperador de Alemania (1493) y que pignoró en favor suyo el condado de Kierchberg, el señorío de Weis-senhorn y otros territorios.
Ya decididamente abocados a la banca y la minería, Jakob, Ulrich y Georg, antiguamente especializados en el comercio de telas y especias, se asociaron con los Thurzo y lograron controlar la producción de cobre en Hungría y la de plata del Tirol, que convirtieron en monopolio. Prestaron dinero al papado, que pagaba anticipadamente las rentas eclesiásticas de Alemania y de los países colindantes, y se vieron de ese modo involucrados en el polémico tráfico de indulgencias, detonante de la exposición, en 1517, de las 95 tesis de Martín Lutero en la catedral de Wittenberg, y de la posterior difusión de la corriente protestante en toda Europa. Los Fugger se habían comprometido en 1514 (cuando Alberto de Bandeburgo, arzobispo de Magdeburgo, fue elevado a la sede de Colonia) a pagar al papado 21.000 ducados en concepto de derechos, recibiendo a cambio la mitad de las limosnas obtenidas en forma de indulgencias —reducción de las culpas temporales por medio de la entrega de dinero a la Iglesia— en los dominios de Alberto.

Jakob Fugger
Jakob Fugger

Apogeo en los negocios

Jakob construyó el castillo de Fuggeran, en el Tirol, y en Augsburgo la colonia Fuggerei (1514), compuesta de 106 viviendas, aún existentes, en la que hallaba albergue a precio reducido la clase menesterosa. Erigidas para alojar a sus empleados, suponen la primera construcción de viviendas sociales realizada en Alemania.
En 1519 la riqueza e influencia de los Fugger alcanzó su punto más alto, tras la muerte del emperador Maximiliano I y el acceso al trono de Carlos I de España y V de Alemania, nieto de los Reyes Católicos y de Maximiliano.

La prueba más concluyente de la influencia de la familia reside en la elección imperial de ese mismo año, en la que aseguraron el triunfo de Carlos I (cuya causa abrazaron desde el primer momento como católicos) frente al otro aspirante a la corona real alemana, el rey Francisco I de Francia, suministrando 543.000 florines de los 850.000 que fueron necesarios para satisfacer a los electores. En 1523 el propio Jakob escribía al monarca: «Es notorio que, sin mí, vuestra majestad no hubiera podido conseguir la corona romana». Dos años más tarde, en contraprestación, el monarca más poderoso de la tierra (como soberano de España, Nápoles, Sicilia, Países Bajos, Austria, Alemania y las colonias españolas en el Nuevo Mundo) concedió a los Fugger el arriendo de los maestrazgos de las órdenes militares, incluida la mina de azogue de Almadén y la de Guadalcanal, y otras posesiones de la corona.

Bajo la dirección de Jakob II el Rico (que había empezado a ejercer la dirección de la casa en 1510, tras la muerte de su hermano Ulrich), la familia obtuvo entre 1511 y 1527 unos beneficios de 1.824.411 florines, es decir, casi el 1.000 % del capital inicial.

Sucedió a Jakob su sobrino Anton, que dirigió el negocio con mucha prudencia. Apoyó con firmeza a Carlos V, que llegó a afirmar: «He conservado el imperio con la ayuda del dinero de Anton Fugger». En señal de agradecimiento, le distinguió con el título de conde de Weissenhorn, y a Georg Raymund, su hermano, con el de conde de Kirchberg. Concedió a ambos el derecho de acuñar moneda de oro y plata en 1534, y en 1541 los derechos de jurisdicción sobre sus territorios.

Decadencia de la familia Fugger

Al morir Anton, en 1560, empezó la decadencia de la familia, que hubo de sufrir las bancarrotas de 1596, 1607 y 1627. A partir de esta última fecha, los Fugger se convirtieron en terratenientes sin una excesiva influencia política.

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