Donatello

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Donatello, escultor florentino cuya vida y obra se inscriben en el marco de tres ciudades florecientes en la primera mitad del siglo XV: su Florencia natal, Padua y Siena, generosos mecenas para los artistas que estaban forjando las formas del nuevo lenguaje artístico del Renacimiento. Su prolífica obra, de una gran originalidad, incidirá muy profundamente en la conformación del estilo.

Acontecimientos importantes en la vida de Donatello

1386 Nace en Florencia Donato di Betto Bardi, conocido como Donatello.
1409 Realiza su primer viaje a Roma junto con Brunelleschi para estudiar las obras de la antigüedad clásica.
1432 Viaja por segunda vez a Roma, junto con Michelozzo.
1443 Se instala en Padua, donde esculpe las obras para la catedral de San Antonio y el Gattamelata.
1454 Vuelve a Florencia.
1458 Se instala en Siena.
1466 Muere en Florencia.
Donatello nació en Florencia en 1386. Pocas noticias se poseen sobre su vida, aunque si hay que creer en el testimonio de Vasari, escrito casi un siglo después de la muerte de aquél, podemos imaginarlo como un hombre del pueblo, criado en un pobrísimo ambiente familiar, junto a una hermana viuda y un hermano paralítico; habría vivido siempre de forma modesta, a pesar de que a su muerte era famoso en toda Italia; sus inicios en el oficio fueron como artesano, pero una decisión trascendente lo aparta de este tipo de trabajos, realizados para el taller de Ghiberti, y lo lleva a la cantería del Duomo. Realiza allí su primera obra acreditada, el David de bronce, que se cuenta entre sus esculturas más conocidas. En este momento Donatello traba una relación amistosa con Brunelleschi, llamado a ser uno de los arquitectos iniciadores del Renacimiento y cuya cúpula para el Duomo será un verdadero hito. Ambos artistas tienen preocupaciones estilísticas comunes y en este momento, el año 1409, su afinidad los lleva a realizar un viaje a Roma para estudiar los restos de la antigüedad clásica; posteriormente sus trayectorias divergirán. En la contemplación de las esculturas clásicas, Donatello no atenderá a su canon de proporción y a su perfecta armonía, sino que se fijará en otro aspecto que será fundamental en su obra: el claroscuro plástico que le permitirá sugerir el movimiento. En los años inmediatamente posteriores, Donatello realizará dos grandes esculturas: el San Juan, uno de los cuatro evangelistas destinado a la fachada del Duomo, y el San Marcos, para Orsanmichele, en los cuales se aprecia su interés fundamental por el drama humano que le hará, posteriormente, rozar casi el expresionismo. El San Jorge, también para Orsanmichele, ofrece en su pedestal el primer ejemplo de uno de sus grandes aciertos técnicos, el schiacciato, consistente en sugerir la perspectiva mediante pequeñas diferencias en el relieve, multiplicando los planos.

Donatello
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El decenio 1420-1430 supone la plena madurez del estilo donatelliano, dentro del cual se inscribe su escultura de Abacuc, conocido popularmente como Zuccone, que parece sufrir un tormento interior. Éste será, a partir de ahora, el modelo donatelliano: un hombre imagen de un drama universal, siempre atormentado por los límites que le impone la condición humana. En el momento en que Donatello se encuentra en la cúspide de su estilo realiza un segundo viaje a Roma, esta vez acompañado de Michelozzo. Ahora no prestra atención solamente a la Roma clásica, como en su anterior visita, sino a la cristiana, del primer medioevo, bizantino y románico, colorida en frescos y mosaicos, que influirá su obra. La estancia romana, de la que quedan algunas esculturas realizadas por el artista en la ciudad papal, finaliza en 1433. Ese mismo año Donatello inicia una de sus mejores obras: la Cantona del Duomo, que representa una serie de putti en una frenética y dionisíaca danza.
Diez años después, el escultor busca en vano alimento para su expresión en la refinada cultura florentina. Posiblemente esta inadecuación a los nuevos aires de su ciudad natal le hayan hecho trasladarse a Padua para atender el encargo de realizar la estatua ecuestre del Gattamelata, condottiero muerto en 1433. Instalado en Padua, su actividad escultórica se inicia con las obras para la iglesia de San Antonio, que estaba remodelándose. El gran Crucifijo de bronce y el altar muestran esa inquietud del artista que no encontraba expresión en Florencia y que aflora como revelación dramática frente a la divinidad y a la muerte. Su otra gran obra paduana, el Gattamelata, nos presenta al condottiero como el heredero de los emperadores romanos, guía de los hombres, dominador del universo, nuevo hombre del Renacimiento.
De vuelta en Florencia, en 1454, se siente nuevamente ajeno a un ambiente artístico que se recrea en la elegancia y la sofisticación de la cultura. Decide instalarse en Siena, en la que todavía estaba presente el impulso místico medieval y allí realiza el San Juan, actualmente en el Duomo, obra de su vejez que consuma su desolada interioridad. De 1461 son las últimas noticias que lo sitúan en Siena. Sin que se sepan sus motivos, Donatello regresa a Florencia, en donde esculpe su última obra, extrema expresión antes de su muerte: los relieves representando la Pasión de Cristo en los púlpitos de la iglesia de San Lorenzo.

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