Francesco Petrarca

Francesco Petrarca

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Francesco Petrarca fue un poeta italiano, nacido en Aviñón, que floreció en el siglo XIV y está considerado el primer gran humanista en su rescate de la herencia de la clasicidad grecolatina. Su nacimiento en la ciudad francesa, donde su padre vive exiliado, es exponente de las constantes luchas urbanas en las ciudades del norte de la península italiana, generadas en parte por los ánimos expansionistas de éstas y en parte por el enfrentamiento entre güelfos y gibelinos en su disputa por el poder. A él se debe el nuevo ideal, superador del medioevo, de una educación basada por igual en los textos sacros y en los profanos, que triunfaría en el Renacimiento.

Acontecimientos importantes de Francesco Petrarca

1304 Nace en Aviñón, donde su padre, güelfo «negro», se encuentra exiliado. 1327 Ve por primera vez a su amada Laura en Santa Clara de Aviñón.
1341 Se le ofrenda en Roma el laurel de los poetas.
1346 Muerte de Laura. La redacción de las Rimas, primer libro de poemas concebido como tal en la historia de la literatura, se divide en dos bloques: En vida y En muerte de Laura.
1374 Muere el 18 de julio en Arqua, cerca de Padua.

Gloria poética

El espíritu del humanismo alcanza en Petrarca su cumbre, su fuente y resumen: el de la fecunda crisis estética y moral que traslada el centro de la reflexión del Creador a la criatura, sustentando ese desplazamiento en la idea de que en él se aúnan la auténtica voluntad humana y divina. Desde fines del siglo XV hasta la actualidad, el poeta ha sido enormemente influyente por su Cancionero italiano, pilar de la lírica renacentista de casi toda Europa; sin embargo, Petrarca no cifraba allí su gloria poética, sino en sus composiciones latinas, tales como el África, poema épico en hexámetros sobre la segunda guerra púnica. Su convicción de que la educación debía asentarse en un profundo conocimiento de los clásicos grecolatinos, contra la cerrada y estéril retórica escolástica de las academias de entonces, fue asimismo la base doctrinaria en la que enraizó el renovador pensamiento humanista del siglo XV.

Nacimiento y estudios

Francesco Petrarca
Francesco Petrarca

Hijo de un abogado florentino desterrado por disensiones internas del partido güelfo «negro», Francesco Petrarca nació en Aviñón, sede de la corte papal en el exilio, en 1304. Estudió derecho en Montpellier y Bolonia; pero a la muerte de su padre, en 1326, abandonó las leyes para dedicarse por entero a su «sed de literatura». Toma, por entonces, los hábitos menores; el 6 de abril de 1327 ve por vez primera, en la iglesia de Santa Clara de Aviñón, a Laura (enigmático personaje, cuya existencia real ha llegado a ser puesta en tela de juicio) y proclama su amor por ella para el resto de su vida. En 1330 un antiguo condiscípulo suyo, el obispo Giacomo Colonna, le consigue un puesto como diplomático en casa de su poderoso hermano Giovanni. Son años de estudio del latín, viajes por Francia, Flandes y Alemania; en Lieja descubre las copias de dos discursos de Cicerón; en París le obsequian las Confesiones de san Agustín de Hipona, breviario, luego, de su vida espiritual. En una lista de sus libros de 1333 no se encuentra ningún título de escolástica; sí, en cambio, obras de Virgilio, Horacio, San Jerónimo.

Soledad y laureles

En 1337 se recluye en Vaucluse, cerca de Aviñón, donde quizá nacen sus dos hijos, Giovanni y Francesca, de madre desconocida. En 1341, siendo su obra aún escasa, es coronado en el Capitolio romano con el laurel poético; por entonces se hallaba escribiendo las Epistolae metricae, 66 cartas en horaciano hexámetro latino, y la epopeya África, imitación de Virgilio. De todos modos, la cronología de sus obras es difícil de determinar debido a sus múltiples revisiones y correcciones. La década de 1340 está marcada por una profunda crisis moral, entre su amor por Laura y su preocupación religiosa, entre la exégesis sacra y los textos profanos. Así, en De vita solitaria (1346) sienta las bases de un nuevo mito: el del hombre que encuentra consuelo tanto en la naturaleza como en la oración, combinando estudio y conducta piadosa. Tras romper con los Colonna y adherirse brevemente a la causa del aventurero Cola di Rienzo, encuentra protección en los Da Corregio y los Visconti.

La terrible peste que asoló Italia tampoco perdona a la amada del poeta; Laura muere en 1346: las Rimas petrarquescas, heredero privilegiado del ideario provenzal del «amor cortés», quedan divididas en dos grandes bloques: En vida y En muerte de Laura. Tras una ardiente polémica con los escolásticos pedagogos de Milán y Venecia, en la que Petrarca defiende su proyecto de una educación basada en las «letras humanas», y siendo ya nuevo papa Inocencio VI, el poeta abandona definitivamente la Provenza.

Entre 1353 y 1361 vive en Milán; luego, hasta 1369, en Padua y Venecia. Pasa los últimos años de su vida en Arqua, en las solitarias colinas próximas a Padua, dedicado a la sistematización de su obra.

Muerte de Francesco Petrarca
Muerte de Francesco Petrarca

Obras como instrumento de belleza y sensibilidad

Si el Cancionero (constituido por las Rimas) y los Triunfos, escritos en italiano, fundan, junto a la obra de Dante y Boccaccio —de quien Petrarca será dilecto amigo—, la lujosísima defensa de la lengua romance como digno instrumento de belleza y sensibilidad, sus obras latinas (como los epistolarios Familiarum rerum libri XXIV y Senilium rerum libri) propugnan un riguroso conocimiento de los autores clásicos como única vía para salir de la crisis de inmovilidad en que se hallaban la cultura y la literatura medievales. En el Secretum (escrito entre 1347 y 1353), de tono más introspectivo, el poeta muestra la lucha en su interior de fuerzas opuestas, como, por ejemplo, la ambición de gloria literaria contra la seducción de una vida apartada y virtuosa; allí Petrarca se pone como personaje, dialogando con san Agustín bajo el alegórico arbitraje de la Verdad.
La mañana del 19 de julio de 1374 fue encontrado muerto en su estudio, con la cabeza descansando sobre un manuscrito de Virgilio.

 

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