Charles Dickens

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Charles Dickens fue un novelista inglés nacido en 1812. Su vida transcurrió durante el triunfal reinado de Victoria I, que en el siglo XIX convirtió a Inglaterra en el país más poderoso del planeta. Testigo tanto de ese magnífico esplendor como de los abismos de la miseria en que vivían sus compatriotas menos favorecidos, Dickens representa la culminación del realismo literario y del folletinismo editorial; el sistema de novela por entregas al que siempre se atuvo creó una nueva manera de atrapar el interés y la atención del lector.

Acontecimientos importantes en la vida de Charles Dickens

1812 Nace en Portsmouth.
1827 Trabaja como recadero en un bufete de abogados y se convierte en reportero independiente.
1836 Comienza a aparecer por entregas su primera novela, Los documentos postumos del club Pickwick, obteniendo un éxito clamoroso.
1836 Se casa con Catherine Hogarth, a la que abandonará en 1858.
1870 Muere en su casa de Gad’s Hill. Su entierro se convierte en un homenaje nacional.

Debemos a Dickens el más acabado, plástico y vivido cuadro de la Inglaterra victoriana: huérfanos, mendigos, trabajadores, floristas y notarios, ladrones, usureros y picaros, feroces asesinos, mujeres excéntricas, doncellas engañadas, jóvenes ambiciosos y corpulentos y alegres bebedores de cerveza. Gracias a los nombres que Dickens les dio, esos personajes siguen vivos en el vasto mundo de sus novelas: Pickwick, Sam Weller, Oliver Twist, David Copperfield, la pequeña Dorrit o el ingenuo Pip de Grandes esperanzas. Extraordinario reportero y periodista, feroz crítico de las condiciones de vida de las clases bajas de su país, fue al mismo tiempo un sentimental, monárquico fervoroso y exaltado vindicador del Imperio británico durante las guerras coloniales de su época: de su pluma salieron las obras narrativas más representativas de la Inglaterra del siglo XIX.
Nació en Portsmouth el 7 de febrero de 1812, segundo de los hijos de John Dickens y de Elizabeth Barrow; su abuelo paterno había sido criado; su madre provenía de una familia de clase más elevada. Pero la temprana prosperidad del matrimonio acabaría pronto, y en 1817 John Dickens y su familia tuvieron que establecerse en Kent. Fueron los años más felices de la infancia de Charles, que terminaron abruptamente cuando, a sus once años, ya en Londres, el niño fue enviado a trabajar a una fábrica de betún. Su padre, asediado por las deudas, había ido a parar a la cárcel, y, como era usual en la época, toda la familia Dickens se trasladó a vivir a la prisión.

Charles Dickens
Charles Dickens

Temprana gloria

En 1818, Charles Dickens fue enviado al colegio de Wellington House; se graduó en 1827 e ingresó como recadero en un bufete de abogados. A los diecisiete años era ya reportero independiente, tomaba lecciones de arte dramático y se había enamorado de la hija de un banquero, María Beadnell.
A sus veintiún años, en 1832, una flamante firma de editores lo contrata para escribir textos humorísticos que debían acompañar los dibujos de un afamado ilustrador. Antes de empezar, sin embargo, Dickens impuso sus condiciones: los dibujos de Seymour debían ilustrar su texto, y no al revés. Así nació la primera entrega de la obra que le daría inmediata celebridad: Los documentos postumos del club Picwick (1836). Todas sus novelas, por lo demás, adoptarían este sistema de publicación por entregas. Súbitamente transformado en dandi tras el éxito de Pickwick, Dickens, rechazado por Maria Beadnell, se casa ese mismo año con Catherine Hogarth, de la que no parece haber estado enamorado; con ella tuvo diez hijos. Fue un matrimonio desavenido, signado por la incomprensión y el progresivo alejamiento del escritor. Se dice, incluso, que el verdadero primer amor de Dickens fue la hermana menor de su esposa, Mary, muerta en 1837.

Club Pickwick de Charles Dickens
Club Pickwick de Charles Dickens

Incansable folletinista, el éxito literario y el dinero que éste le trajo permitieron a Dickens exorcizar el fantasma de la pobreza que lo acosaba desde su dura infancia; sin embargo, la bonanza no apaciguó nunca su agudísima capacidad para observar y retratar todos los estratos del Londres Victoriano. Alternaba las visitas y tertulias en casa de sus amigos escritores, como Wilkie Collins, Thackeray o Carlyle, sus recepciones en la sociedad parisina y sus viajes por Italia, con sus descensos al mundo de las cárceles, los asilos, inquilinatos, y, sobre todo, la Morgue de París, uno de sus sitios favoritos. De 1838 a 1851, año en que se muda a Bloomsbury, Dickens da a conocer su primer bloque de grandes novelas, en las que su fama de agudo caricaturista queda cimentada: Oliver Twist (1838), Nicholas Nickleby (1839), Martin Chuzzlewitt y Canción de Navidad (1843), Cuentos de Navidad (1846) y David Copperfield (1849). En 1842 realiza su primer y glorioso viaje a los Estados Unidos; miles de personas lo esperaban en el puerto de Nueva York para rogarle que no interrumpiera la escritura de las aventuras de Pickwick. Perseguido por multitudes en calles y hoteles, Dickens firmaba autógrafos, asistía a mítines y banquetes, pernoctaba en casa de millonarios y ofrecía cientos de lecturas públicas. No obstante, cuando se refirió por primera vez en un discurso a su imposibilidad de cobrar sus derechos de autor en los Estados Unidos, la prensa y su devoto público lo atacaron ferozmente. En una carta a un amigo, Dickens confió que volvía a Inglaterra convencido de que una monarquía liberal era mejor que una república salvaje.
A partir de 1852 el tono de sus novelas cambia notablemente; son los ambientes oscuros y melancólicos de sus obras maestras, Casa desolada (1852), Tiempos difíciles (1854), La pequeña Dorrit (1855), Grandes esperanzas (1860) y la intrigante e inacabada El misterio de Edwin Drood (1870).
En 1858, a sus cuarenta y seis años y siendo una celebridad nacional, el gran novelista provocó un escándalo; enamorado de la joven actriz Ellen Teman se separó legalmente de su esposa. Dickens, poco antes, había sido recibido por el príncipe Alberto y declarado «primer súbdito» de la reina Victoria. Los gastos que debió afrontar para instalar a su ex mujer y sus hijos lo obligaron a dar infinidad de lecturas públicas, explotando sus notables virtudes dramáticas; pero el terrible esfuerzo que estas actuaciones implicaban no dejaron de hacer mella en su salud. Murió de una congestión el 8 de junio de 1870, a la edad de cincuenta y ocho años, en su casa de Gad’s Hill Place y fue enterrado en olor de multitudes en el rincón de los poetas de la abadía de Westminster.

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