Horatio Nelson

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Horatio Nelson, almirante británico que comandó la flota de su país a finales del siglo XVIII y comienzos del XIX, época en que cobra especial relevancia el dominio naval de los océanos. Bajo el reinado de Luis XVI en Francia y de su seguidor Carlos IV en España, la lucha por las colonias en América era moneda corriente. Inglaterra, convenientemente gobernada por William Pitt el Joven, aseguraba su imperio en el continente y en los mares, en un duelo a muerte contra el poder militar de la Francia revolucionaria.

Acontecimientos importantes en la vida de Horatio Nelson

1758 Nace en Norfolk.
1770 Ingresa en la marina.
1779 Es nombrado capitán de navio.
1798 Triunfo sobre las fuerzas napoleónicas en Abukir. Se le concede el título de duque de Bronte.
1805 Batalla victoriosa en Trafalgar, donde halló la muerte.

La lucha del Imperio británico en los mares tuvo en los nombres de lord Nelson y del duque de Wellington a los principales protagonistas de su famosa flota. Nelson, que ofrendó su vida en un combate triunfal, descendía de una familia humilde, pero que sin embargo gozaba de cierto nivel social. Párroco anglicano de Burnham Thorpe, en Norfolk, Edmund Nelson debía su prestigio en la aldea, en parte, a su cargo y, por otra, a su educación. Tanto él como su esposa Catherine, a pesar de sus modestos orígenes, habían tenido acceso a los estudios, hecho que los distinguía de sus iguales y despertaba en ellos unas aspiraciones más elevadas para sus hijos. Horatio fue el sexto de los once que tuvo el matrimonio. Nació el 29 de septiembre de 1758 con salud muy precaria. Los Nelson, habituados ya a una suerte que por la misma causa les había quitado a varios de sus niños, temieron por su vida, y se apresuraron a un bautismo sin solemnidad antes de que fuese demasiado tarde. Pequeño, esmirriado, delicado y débil, durante sus primeros años Horatio estuvo rodeado de los máximos cuidados.

Aguas de colonias

Horacio Nelson
Horacio Nelson

Descendiente de labradores y presbíteros rurales, el reverendo Nelson deseaba que sus hijos siguieran su mismo camino. Su mujer, en cambio, tenía puestas todas sus esperanzas en una distante relación familiar con lord Walpole, descendiente del que había sido jefe del Partido Liberal y primer ministro sir Robert Walpole. Horatio, a pesar de haber recibido una formación básica similar a la de su hermano mayor, William, primero en la High School de Norwich y luego en el colegio de North Walsham, no iba a seguir, como aquél, los pasos de su progenitor. A los nueve años de edad, cuando falleció su madre y con ella el futuro vínculo con lord Walpole, es puesto al cuidado de su tío materno. Iniciaba así el que habría de ser su singular camino. En ello la tutoría de su tío, el capitán de marina Maurice Suckling, sería decisiva.
Una vez terminados sus estudios, en 1771, fue conducido a Chatham para embarcar con aquél en el Raisonnable, un buque mercante que había de navegar hasta las islas Malvinas. El barco, por último, no zarpó, pero Horatio comenzó igualmente su instrucción a bordo, una mezcla de experiencia rutinaria y aventura que más tarde prosiguió en el estuario del Támesis. Pronto fue enviado a las Indias en otro buque mercante para que adquiriese la práctica de la navegación, y en 1773 participó como aspirante en una peligrosa y funesta expedición científica al Ártico. Al año siguiente, Nelson conocería el gusto de la acción durante una travesía por el Índico, y los peligros de la marina, pues padeció largas semanas de fiebres altísimas que lo mantuvieron en estado de continuo delirio. A través de sus desvarios afloraban intermitentemente sus sentimientos patrióticos y religiosos imbuidos por su progenitor. A su regreso se trasladó por una larga temporada a Bath, balneario de Somerset a orillas del Avon, famoso por sus aguas termales curativas, y más tarde pasó un período de descanso en un pueblo de Francia, acompañado de su amigo Thomas Troubridge, hasta su total recuperación.
En 1777 Nelson, ya teniente de marina, volvió a zarpar para las Indias, escenario de la guerra por la posesión de las colonias. Dos años después fue nombrado capitán de navío y, al mando de una fragata, tomó parte en la lucha contra España en las colonias nicaragüenses. Más tarde, en el ataque a San Juan, las fuerzas inglesas, ya diezmadas, fueron derrotadas y los pocos que lograron sobrevivir morirían después contagiados de fiebre amarilla. Nelson tuvo suerte esta vez, y de nuevo fue destinado al mando de otra fragata para operar en aguas norteamericanas. En este viaje mantuvo una cordial amistad con el príncipe Guillermo —entonces almirante y con el tiempo rey Guillermo IV de Inglaterra—, cuyo testimonio del encuentro no pudo ser más halagador para el flamante capitán, en quien vio a un ser poco común, lleno de entusiasmo por su profesión, educado y galante hasta el punto de hacer irresistible el placer de conversar con él.

Años de amor y de guerra

De nuevo en Inglaterra, se concedió unas semanas de vacaciones en Saint-Omer, y en el pueblo de Francia creyó enamorarse por primera vez de una joven inglesa que no le correspondió. Pronto, sin embargo, durante su siguiente travesía a las Antillas, conocería a
Frances Nisbet —una viuda de buen ver, madre de un niño de cinco años, Josiah—, con quien contrajo matrimonio en marzo de 1787 en las islas de Sotavento, convencido de haber encontrado a la esposa ideal para un marino. El verdadero amor no había llegado aún, y con su esposa vivió una relación distante, intermitente, que se iba enfriando progresivamente por sus frecuentes y prolongados viajes, y cuyo contacto sentimental más próximo fue el epistolar. El gran amor iba a aparecer durante sus futuras misiones en el Mediterráneo. En enero de 1793, pocos días después de la ejecución de Luis XVI, fue destinado a luchar contra los revolucionarios franceses dirigidos por el joven oficial de artillería Napoleón Bonaparte, al mando del buque Agamenón. Fue en agosto de ese año cuando conoció en Nápoles a lady Hamilton, favorita de la reina María Carolina —hermana de María Antonieta de Francia— y esposa del embajador inglés en aquel reino, sir William Hamilton, a quien Nelson había ido a solicitar su mediación para la obtención de refuerzos. Emma Harte subyugó en tal medida al capitán inglés, que su pasión lo mantuvo en vilo los doce años que le quedaban de vida.
Los futuros años, de incesante actividad, son los que convierten a Horatio Nelson en una celebridad. Enviado a Córcega, el sitio de Calvi le valió la pérdida de un ojo. Luego, en febrero de 1797, conquistó tres barcos españoles y cogió prisionero al almirante, por lo que recibió el título de contraalmirante. Se le confió entonces el mando de la escuadra que bloqueaba Cádiz, desde donde partió para atacar Santa Cruz de Tenerife. Allí sufrió serias pérdidas en sus fuerzas y él mismo perdió el brazo derecho. En enero de 1798 se encontraba destinado a vigilar el puerto de Tolón, para que de él no partieran las naves de Napoleón hacia Egipto. Pero éstas zarparon sin ser vistas por él, y a partir de ese instante Nelson inició una obsesiva persecución
de los franceses, que lo llevó a Mesina y de allí a Alejandría. Retornó luego a Sicilia y por último volvió a Egipto, en agosto, donde por fin avistó a los franceses y acabó derrotándolos en Abukir. Esta vez fue herido en la cabeza, pero el triunfo le valió el título de barón del Nilo y una pensión de dos mil libras esterlinas anuales. A su regreso a Nápoles, el rey Fernando IV lo nombró duque de Bronte en recompensa por su victoria.
Fue entonces cuando se iniciaron, por fin, sus relaciones íntimas con lady Hamilton. Al acabar la guerra de Nápoles con Francia, se retiró con la corte a Palermo y desde allí preparó una contrarrevolución y, acaso por complacer a su amante, protagonizó algunos hechos lamentables, como la cruel e innecesaria ejecución del jefe de la flota napolitana, el anciano almirante Caracciolo.

Batalla de Trafalgar
Batalla de Trafalgar

Fue relevado del mando en mayo de 1800, después de conquistar Malta, y en noviembre regresó a Inglaterra para separarse definitivamente de su esposa. En abril del año siguiente fue nombrado vicealmirante y tomó parte en la expedición que atacó Copenhague, pero la muerte del zar Pablo de Rusia hizo que cesaran las hostilidades y su escuadra abandonó la lucha. Cuando estuvo de regreso en Londres, le fue otorgado otro título, el de vizconde de Nelson. Pocos meses después, lady Hamilton volvía también a Inglaterra y, tras la muerte de su esposo, coincidente con el oportuno Tratado de Paz de Amiens entre Inglaterra, Francia, España y Holanda, a finales de 1802, los amantes, ya libres ambos, se asentaron en Merton, Surrey. Su tardía felicidad duraría poco, ya que en mayo de 1803 Nelson tomó el mando como almirante de la escuadra en el Mediterráneo y, salvo esporádicas escapadas a Surrey, combatió ininterrumpidamente hasta su muerte. Entretanto nacieron las dos hijas que le dio lady Hamilton: Horatia y Emma, esta última fallecida a los pocos días de su nacimiento.
En la primavera de 1805, la flota francesa, al igual que lo había hecho siete años antes, pudo escapar de su vigilancia en el puerto de Tolón. Nelson, persuadido de que Pierre Villeneuve, el almirante de la escuadra napoleónica, había huido rumbo a las Antillas, emprendió una cerrada persecución haciéndolo retomar de forma precipitada a España, donde fue bloqueado por otro almirante británico, Collingwood. Tras un período de descanso con su mujer e hija en Merton, en el que preparó su futura estrategia de combate, el 15 de septiembre se despidió de su familia y embarcó en el Victory. Estaba seguro de su triunfo. Proyectaba avanzar sobre la escuadra franco-española en dos direcciones, abandonando con ello las rígidas tácticas de combate tradicionales, e incluso bautizó su idea con humor, llamándola «The Nelson Touch». Mientras tanto, Villeneuve había salido de Cádiz y el 21 de octubre fue avistado por el almirante británico cerca del cabo de Trafalgar. A punto ya de concluir su victoriosa batalla, fue alcanzado por un casco de granada que ocasionó su muerte. Su capitán Thomas Hardy fue testigo de sus últimas palabras: «Ahora estoy satisfecho. Gracias a Dios he cumplido con mi deber».
Su cadáver fue llevado a Londres e inhumado en la iglesia de San Pablo el 9 de enero de 1806 con honores de héroe nacional. Emma Harte y su hija fueron ignoradas. Ella falleció en Calais nueve años más tarde; Horatia se casó con un clérigo de Norfolk y vivió hasta 1881. Los ingleses, un siglo después de la muerte de Nelson, olvidaron su azarosa vida privada y erigieron el monumento que domina la popular plaza de Trafalgar.

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